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Ajusta tu vida laboral como paciente de espondilitis anquilosante

Cuando los pacientes reciben el diagnóstico de una enfermedad crónica, piensan que esta los incapacitará y no podrán realizar sus actividades cotidianas. Sin embargo, este no es el caso de la espondilitis anquilosante. 

De acuerdo con la Sociedad Española de Reumatología, los pacientes de esta enfermedad pueden ser productivos en sus actividades laborales. Recomiendan que ejerzan en trabajos que les permitan mantenerse en movimiento. 

Según la organización, es ideal que las personas con espondilitis anquilosante trabajen en lugares en los que puedan caminar, mantenerse de pie y sentarse. 

Si trabajan en un tipo de empleo sedentario, se les recomienda levantarse y caminar cada cierto tiempo. Asimismo, si conducen largas distancias, se sugiere hacer paradas para estirarse. 

Por su parte, la Sociedad Española de Reumatología no recomienda los trabajos de carga y descarga en que los pacientes deban sostener artículos de mucho peso. Este esfuerzo ocasiona una sobrecarga en las estructuras de la columna vertebral, lo cual aporta al progreso de la condición.  

 La espondilitis anquilosante se conoce como una enfermedad inflamatoria que afecta las articulaciones de la columna vertebral al punto que se unen. Esta fusión ocasiona dolor y rigidez en el paciente. 

A medida que progresa la enfermedad, la persona pierde flexibilidad en su columna vertebral. Esta es una condición común en los hombres entre 20 a 30 años de edad, aunque en las mujeres puede presentarse de forma más leve. 

Entre los síntomas más comunes se destaca el dolor en la zona lumbar y las caderas por la inflamación que causa la enfermedad. La afección se presenta durante las horas de la noche y madrugada y luego mejora a medida que el paciente realiza actividad física. 

La condición también puede ocasionar inflamación y dolor en las articulaciones de los hombros, rodillas, caderas, tobillos o las áreas en que se unen los ligamentos y tendones a los huesos. 

Asimismo, la espondilitis anquilosante puede causar fiebre, fatiga y cansancio. En algunos casos, los pacientes pueden experimentar inflamación en los ojos. 

El diagnóstico de la enfermedad se realiza a través de la evaluación de síntomas y exploración física. Para confirmar el padecimiento, los especialistas realizan radiografías de la pelvis y la columna vertebral para observar el estado de inflamación en las zonas. 

Para evitar el progreso de la espondilitis anquilosante, la Sociedad Española de Reumatología recomienda realizar actividades físicas que promuevan la extensión de la espalda y movilidad en los hombros y caderas. Asimismo, sugieren evitar deportes de contacto físico ya que pueden ocasionar traumatismo óseo y articular. 

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