Las nuevas terapias biológicas han cambiado el panorama de las enfermedades inflamatorias del intestino (EII), permitiendo un manejo más preciso, integral y personalizado. Tanto la enfermedad de Crohn como la colitis ulcerosa ya no se abordan únicamente con tratamientos convencionales: hoy existen medicamentos que actúan directamente sobre las vías inmunológicas responsables de la inflamación y que, además, impactan manifestaciones extraintestinales como las articulares.
El doctor Juan Marqués Lespier, gastroenterólogo, explicó a BeHealth que “en los últimos años se han aprobado nuevos medicamentos para el tratamiento de las enfermedades inflamatorias intestinales que han cambiado de forma importante su manejo”. Según detalló, actualmente existen anticuerpos dirigidos contra IL-23 y contra IL-12/23, así como inhibidores de JAK y S1P, lo que amplía el arsenal terapéutico y permite una mejor personalización del tratamiento.
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Biológicos que transformaron el tratamiento
La doctora Elivette Zambrana Flores, reumatóloga pediátrica, subrayó que los biológicos y terapias dirigidas han transformado el manejo porque actúan sobre vías compartidas con enfermedades reumatológicas.
“Permiten tratar simultáneamente la actividad intestinal y las manifestaciones articulares, cutáneas u oculares”, afirmó a BeHealth.
Entre los medicamentos con indicación tanto para la actividad intestinal como para la artritis periférica o la espondiloartritis axial, se encuentran infliximab, adalimumab, golimumab, certolizumab pegol, ustekinumab y upadacitinib. Estos tratamientos no solo controlan la inflamación digestiva, sino que también impactan síntomas como dolor articular, inflamación y rigidez.
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Para muchos pacientes, esto significa menos brotes, menos hospitalizaciones y una mejor calidad de vida, al abordar la enfermedad de forma más completa.
¿Cómo se decide su posicionamiento?
El doctor Marqués explicó que, aunque muchos medicamentos han demostrado ser efectivos para inducir y mantener la remisión, en la práctica el inicio del tratamiento puede retrasarse por factores como disponibilidad, aprobación del plan médico o costo.
“Es fundamental individualizar el tratamiento”, señaló. No todos los pacientes responden igual a cada terapia, por lo que el especialista evalúa factores clínicos, severidad de la enfermedad, presencia de manifestaciones extraintestinales y preferencias del paciente.
El objetivo actual no es solo mejorar síntomas, sino alcanzar remisión clínica y endoscópica, evitando complicaciones a largo plazo. El creciente número de terapias aprobadas permite ajustar la estrategia si un medicamento falla o pierde eficacia.
Un enfoque integral entre gastroenterología y reumatología
Cuando la EII se acompaña de síntomas articulares, el abordaje conjunto cobra aún más relevancia. La doctora Zambrana recordó que hasta un 30–40 % de los pacientes pueden desarrollar manifestaciones reumatológicas. En estos casos, elegir un biológico que cubra ambas áreas puede marcar la diferencia.
El mensaje de ambos especialistas coincide: hoy el tratamiento de la EII es más estratégico, más personalizado y más integral. Las terapias biológicas modernas no solo controlan la inflamación intestinal, sino que permiten mirar al paciente como un todo.
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