La enfermedades inflamatorias del intestino (EII) no solo afectan el intestino. Hasta un 30–40% de los pacientes pueden desarrollar manifestaciones reumatológicas, especialmente dolor e inflamación en las articulaciones. Reconocer a tiempo estas señales puede marcar la diferencia en el pronóstico y en la calidad de vida.
La doctora Elivette Zambrana Flores, reumatóloga pediátrica, explicó a BeHealth que se debe considerar la derivación cuando aparece “inflamación articular persistente como hinchazón visible con calor o limitación del movimiento”. También alertó sobre la rigidez matutina de más de 30 minutos, el dolor lumbar inflamatorio que mejora con movimiento y empeora con reposo, y la presencia de entesitis, es decir, dolor en zonas de inserción de tendones como el talón o la planta del pie.
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Síntomas que no debes ignorar
El doctor Juan Marqués Lespier, gastroenterólogo, complementa: “Síntomas como dolor persistente mayor de tres semanas, hinchazón o rigidez en las articulaciones; dolor de espalda progresivo o pérdida de movilidad; requieren una evaluación con un reumatólogo”.
Además, destacó la importancia de identificar si los síntomas articulares coinciden con los brotes intestinales o si ocurren de manera independiente. Esta diferencia ayuda a determinar si se trata de una manifestación asociada a las EII o de otra enfermedad reumatológica que requiera ajustes específicos en el tratamiento.
¿Cómo diferenciar las molestias articulares?
No necesariamente. Según la doctora Zambrana, las manifestaciones articulares asociadas a EII pertenecen al grupo de las espondiloartritis asociadas a EII.
“Se caracterizan por afectar grandes articulaciones como rodillas y tobillos. Suelen ser asimétricas y asociadas con brotes intestinales”, explica.
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También puede presentarse dactilitis, caracterizada por dedos inflamados en forma de “salchicha”. En algunos casos, el dolor axial en la columna puede comportarse de forma similar a la espondilitis anquilosante, incluso independiente de la actividad intestinal.
El doctor Marqués agregó que otras enfermedades reumatológicas, como la artritis reumatoide, tienden a ser más simétricas, afectar manos y muñecas y producir daño progresivo. Por eso,la evaluación especializada es clave.
Trabajo en equipo para un mejor control
Ambos especialistas coinciden en que el manejo debe ser interdisciplinario. La coordinación entre gastroenterología y reumatología permite ajustar tratamientos, especialmente cuando se requieren terapias biológicas que controlen tanto la inflamación intestinal como la articular.
Detectar a tiempo la inflamación persistente, la rigidez prolongada o el dolor lumbar inflamatorio puede evitar daño estructural y mejorar la calidad de vida del paciente. La EII son enfermedades sistémicas, y entender su impacto más allá del intestino es fundamental para un tratamiento completo.

