El campo de la oncología infantil ha vivido una transformación sin precedentes. Lo que hace unas décadas se recibía como una noticia devastadora y sin salida, hoy cuenta con un apoyo científico y humano diseñado para ganar la batalla contra esta enfermedad. En una entrevista exclusiva en BeHealth, el Dr. Jhon Guerra, especialista en Hematología y Oncología Pediátrica con amplia experiencia en trasplante de médula ósea, desglosa la realidad actual del cáncer pediátrico y el camino hacia la cura definitiva.
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Una estadística que se ha invertido
El Dr. Guerra destaca que el avance de la medicina ha sido vertiginoso. Al mirar hacia atrás, el panorama era sombrío, pero la investigación ha logrado lo que parecía imposible. Según explica el especialista:
«Hace más o menos 50 o 60 años, cuando se diagnosticaba a un niño de cáncer, la ecuación era que básicamente se morían 90 y sobrevivían 10 de cada 100 pacientes. Esa ecuación básicamente se ha invertido; actualmente podemos tener sobrevidas alrededor del 90%».
Este cambio radical no es casualidad. Se debe a la implementación de protocolos internacionales y al compromiso de los médicos por llevar a cada paciente al límite de las posibilidades científicas. Para el Dr. Guerra, el optimismo no es una opción, sino una herramienta de trabajo: «Yo soy un doctor que voy siempre al 100% con mis pacientes», afirma con determinación.
Es fundamental entender que el cáncer pediátrico no se comporta igual que el de los adultos. Mientras que en los mayores factores como el tabaco o los malos hábitos de vida son determinantes, en los niños el origen es intrínseco.
«Se considera que en pediatría los cánceres son básicamente una enfermedad genética; el niño nace con el defecto genético y en algún momento de su vida se despierta ese gen anormal», señala el doctor.
El manejo integral: El niño más allá de la enfermedad
Uno de los pilares de la entrevista es el enfoque multidisciplinario. El Dr. Guerra describe al oncólogo como un «director de orquesta» que debe coordinar no solo la quimioterapia, sino todo un ecosistema de apoyo. El manejo del cáncer pediátrico moderno incluye:
- Apoyo Psicosocial: El diagnóstico es un «golpe muy fuerte» para la familia. El soporte psicológico es parte integral del manejo desde el primer día.
- Continuidad Educativa: Para que el niño no pierda su conexión con la vida normal, el hospital ofrece el programa de «Escuela en el Hospital». El Dr. Guerra relata con orgullo que ha tenido pacientes tomando exámenes de admisión universitaria desde su cama clínica.
- Entorno Familiar: El hospital busca que la vida sea lo menos complicada posible para los padres, quienes a veces pasan hasta ocho meses sin salir de la habitación del paciente.
Un mensaje de amor y optimismo
A pesar de que todavía existe un 10% de casos que se resisten a los tratamientos actuales, el Dr. Guerra trabaja incansablemente para que esa cifra llegue a cero. Su filosofía de vida se basa en ofrecer esperanza incluso en los escenarios más difíciles.
«El hecho de que a un niño le diagnostiquen cáncer no quiere decir que el niño se vaya a morir. Existen muchas alternativas para poderlo sacar adelante».
Para el Dr. Guerra, ser pediatra oncólogo va más allá de la ciencia médica; es una vocación basada en el intercambio de afecto. Cuando se le pregunta qué significa para él su profesión, la respuesta es simple y contundente: «Amor». Recibir las bendiciones de un padre o una madre es, para él, el mayor regalo de Dios y el motor para seguir salvando vidas.
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