Aunque la enfermedad inflamatoria del intestino (EII) se asocia principalmente con el sistema digestivo, su impacto puede extenderse al hígado, generando complicaciones que influyen significativamente en el pronóstico de los pacientes. Reconocer estas manifestaciones extraintestinales es clave para un diagnóstico y tratamiento oportunos.
De acuerdo a la National Library of Medicine, la relación entre las EII y la salud hepática son bastante comunes, donde la más conocida y estudiada es la colangitis esclerosante primaria (CEP), esta tiene diversas complicaciones y es la más importante en cuanto al aumento de cáncer colorrectal y colangiocarcinoma.
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La colangitis esclerosante primaria (CEP) es una enfermedad hepática crónica y progresiva que se caracteriza por la inflamación, cicatrización (fibrosis) y estrechamiento de los conductos biliares. Esta es una condición que causa acumulación en la bilis, dañando el hígado y provocando cirrosis o insuficiencia hepática.
Salud hepática y EII
Aparte de la colangitis esclerosante primaria, los pacientes con enfermedad inflamatoria del intestino pueden desarrollar hepatitis viral crónica concomitante como la hepatitis B (VHB) y la hepatitis C (VHC). Además, la epidemia de obesidad ha tenido una afectación significativa en pacientes de EII, aumentado el riesgo de enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA), este es un problema que se ha considerado de emergencia, ya que próximamente se convertirá en la principal causa de cirrosis hepática.
En una entrevista realizada con el Dr. Rafael Pastrana, mencionó que la importancia de pacientes con enfermedades inflamatorias del intestino, la estadística evidencia que1 de cada 4 pacientes con EII tiene hígado graso y se presenta con más incidencia en hombres mayores de 55 años.
De acuerdo a datos de la National Library of Medicine, cerca de 3 mil millones de personas han estado expuestas al virus de la hepatitis B (VHB) y se estima que hay 350 millones de portadores crónicos en todo el mundo.
¿Cuáles son las señales a las que debemos estar atentos?
En el caso de la colangitis esclerosante primaria, Cleveland Clinic informa que hasta el 50 % de las personas pueden no presentar ningún síntoma al momento del diagnóstico. Sin embargo, esta es una condición que se descubre de forma incidental al realizar pruebas para otras enfermedades.
Se deben tener en cuenta los siguientes síntomas: fatiga, dolor en la parte superior del abdomen, picazón en la piel (prurito), fiebre o escalofríos, ictericia, pérdida de peso involuntaria, orina oscura o heces pálidas; cuando la enfermedad empeora los síntomas graves son hígado agrandado, abdomen hinchado, bazo agrandado, vomitar sangre o tener heces negras.
Por su parte, el Dr. Rafael Pastrana indicó que la progresión de hígado graso no alcohólico se presenta en cuatro etapas: la esteatosis simple, que consiste en la acumulación de grasa en el hígado, la esteatohepatitis que consiste en inflamación, la fibrosis hepática que es la cicatrización y por última la cirrosis y/o cáncer hepático. De esta manera, los síntomas a los que se debe estar atento cuando hay hígado graso son:
- Fatiga
- Cansancio general
- en etapas avanzadas, ictericia, hinchazón abdominal o confusión.
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