En el Día Nacional del Donante, las experiencias de vida de los pacientes recalcan la fuerza, esperanza y resiliencia que han tenido durante todo su proceso. Es por ello, que Raquel Figueroa, esposa de Rey Addarich, paciente trasplantado de riñón, compartió con BeHealth todo el proceso e historia de vida de su pareja.
De acuerdo a LifeLink, cada año más de 33.000 hombres, mujeres y niños reciben el regalo de un trasplante de órgano que les salva la vida. La gran mayoría de personas tras recibir un trasplante regresan a una vida normal y activa, teniendo una segunda oportunidad de vida.
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“Mi esposo tenía 55 años cuando comenzó con todos estos problemas en su panel renal”, comentó Figueroa”.
Historia de vida
Raquel indicó cómo se dio el proceso cuando se identificaron los problemas renales, “un nefrólogo le dijo a mi esposo que era tiempo de comenzar con el tratamiento de diálisis”.
A su vez, explicó la cantidad de tiempo que duró el proceso, donde comentó que fueron dos años de diálisis peritoneal en el hogar. Tras dos años de tratamiento Rey Addarich, adquiere un bacteria por lo que los médicos deciden no seguir con el tratamiento desde la casa, sino que debía ser atendido en la unidad médica.
“Mi esposo le dijo al médico que no quería que le hicieran fístula porque él tenía la esperanza de recibir el trasplante”, añadió.
El proceso duró 8 meses en la máquina de hemodiálisis, después de ese tiempo a Rey Addarich lo llamaron para confirmarle que ya había un trasplante. “En este momento comenzó mi trabajo, recibimos la tan esperada llamada, ese día le tocaba diálisis y nos hicieron ir de inmediato al hospital”.
Labor cómo cuidadora
“Comenzó la preparación para el trasplante, fue algo muy emocionante y el coordinador nos dijo que el proceso iba a tardar un poco, nos dejó las llaves de la oficina del cirujano y nos dijo que nos quedáramos ahí toda la noche”, comentó..
De esta manera, Raquel recalcó que este ha sido un proceso hermoso, ya que Rey lleva 22 años de ser trasplantado, su trasplante fue todo un éxito y nunca ha tenido un rechazo del órgano.
“Estuve 18 días en el Hospital Auxilio Mutuo acompañando a mi esposo. Hasta el sol de hoy, vamos una sola vez por mes al laboratorio y cuando ven algo mal, nos hospitalizan, porque yo también hago parte de él. El rol de nosotras las esposas o cuidadoras no es fácil”, explicó.
Entre tanto, Raquel concluyó con la importancia y el impacto que ha generado este proceso en su vida, donde brindó un consejo sobre cómo se debe enfrentar este rol del cuidador. “La fortaleza viene de Dios, debemos tener mucha paciencia, amor sin importar lo que paso y estar pendientes de todo lo que se requiere a diario”.
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