La mamografía y la sonografía mamaria continúan siendo herramientas fundamentales para la detección temprana del cáncer de seno, una estrategia que puede marcar la diferencia entre un diagnóstico tratable y una enfermedad detectada en etapas avanzadas.
Así lo explicó a BeHealth el radiólogo y especialista en imágenes de seno, Dr. Samuel Padua. El especialista destacó que el objetivo principal de los estudios de imagen es identificar cambios en el tejido mamario antes de que el cáncer se vuelva clínicamente evidente.
La detección temprana salva vidas
De acuerdo con el especialista, cuando el cáncer se detecta en una etapa inicial, las probabilidades de tratamiento exitoso son significativamente mayores.
“La detección temprana salva vidas. Cuando identificamos un cáncer de seno en etapa temprana, es altamente probable que sea curable”, explicó el Dr. Padua.
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El médico señaló que uno de los retos principales sigue siendo el miedo o el estigma que algunas pacientes sienten frente a la posibilidad de un diagnóstico.
Sin embargo, insistió en que realizar las pruebas de manera periódica permite identificar alteraciones cuando aún son microscópicas, lo que facilita tratamientos menos invasivos.
Mamografía: el estudio principal
El Dr. Padua explicó que la mamografía es el estudio de imagen más utilizado para detectar cáncer de seno, ya que utiliza rayos X de alta resolución que permiten identificar cambios muy pequeños en la mama.
Según detalló, este estudio es especialmente efectivo para detectar microcalcificaciones, que pueden ser uno de los primeros signos de cáncer en etapa temprana.
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Las guías clínicas recomiendan que las mujeres con riesgo promedio comiencen a realizarse una mamografía anual a partir de los 40 años, mientras que aquellas con alto riesgo podrían iniciar los estudios antes.
Sonografía y otros estudios complementarios
El especialista también explicó que la sonografía mamaria puede complementar la mamografía, especialmente en mujeres con tejido mamario denso, donde algunas lesiones podrían ser más difíciles de visualizar.
“La mamografía tiene una sensibilidad muy alta para detectar cánceres tempranos, pero cuando el seno es denso podemos complementarla con sonografía para ver mejor ciertas áreas”, explicó.
Además de estas pruebas, existen otras herramientas como la resonancia magnética (MRI) o las biopsias guiadas por imagen, que permiten confirmar diagnósticos cuando se identifica alguna lesión sospechosa.
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El médico también destacó la importancia de conocer el historial familiar, ya que factores genéticos pueden aumentar el riesgo de desarrollar la enfermedad.
Finalmente, hizo un llamado a la población a asumir un papel activo en su cuidado.
“Antes de preocuparse, ocúpese: si ya tiene 40 años, hágase su mamografía y consulte a su médico si detecta algún cambio”, concluyó.

