facebook_image
Lily García

Podemos con esto y más…

Estoy segura de que somos muchos los que estamos sintiendo síntomas de estrés post traumático ante la amenaza de Fiona. Es mucho lo que hemos tenido que atravesar en estos últimos cinco años. Y es posible que dudes poder superar este nuevo momento difícil, y menos aún si lo sumas a las crisis personales que puedes estar viviendo.

No eres la única persona que se siente así, pero he descubierto que los seres humanos generalmente podemos manejar mucho más de lo que nosotros mismos pensamos. Lo que estamos viviendo pasará, lo que estás viviendo pasará. Si tu dolor ahora es por la pérdida de algo que ya se fue y no volverá, también pasará porque aún cuando no vuelva, las emociones se irán transformando y volverás a sonreír.

Al vivir conscientemente en este momento, al estar en mindfulness o en presencia mental con tus emociones, vas a sacar fuerza de donde no sabes que la tienes.

Ser resilientes no se limita a nuestra capacidad de levantarnos cuando caemos luego de un golpe, es mucho más que eso. Se levanta cualquiera, y se sigue arrastrando cargando con eso que lo tumbó. La verdadera resiliencia es la capacidad de levantarnos más fuerte de lo que éramos cuando caímos. Y ahí estamos los puertorriqueños. Ahí, estoy segura, que estás tú.

Cuando lleguen a tu mente emociones que sientas que no puedas manejar, pregúntate si tienes la capacidad de manejar esta emoción ahora, en este momento. Olvídate de mañana o pasado o la semana que viene. Agárrate del ahora. ¿Puedo tolerar esto hoy? ¿Soy suficientemente fuerte para manejar lo que me toca hoy?

Enfócate en los pensamientos que entran y salen de tu mente. Estoy segura de que la gran mayoría de ellos tienen que ver con el peor de los escenarios, lo peor que podría ocurrir. Inhala y exhala ese pensamiento, ponle alas y deja que vuele. No te agarres a él. Entre el mejor de los escenarios y el peor, hay decenas de escenarios. ¿Por qué enfocarnos en el peor de ellos?

Las personas verdaderamente resilientes son las que aprenden a manejar sus emociones de momento a momento. Reconocen cómo emociones y pensamientos negativos afectan sus cuerpos físicos, y tan pronto las reconocen, las respiran, se enfocan en otra cosa, oran, meditan, y en el proceso encuentran su balance.

Sentirás miedo, incertidumbre, ansiedad, de eso no hay duda.

Pero sabes también que esta no ha sido la única ocasión en tu vida en la cual te has sentido así… Y sigues aquí, más fuerte que antes… Has aprendido de tus lecciones… Has crecido con ellas y hoy reconoces que la vida es cambio y que aunque nos duela no nos queda otra alternativa que vivir con él y adaptarnos.

Te invito a que repitas mentalmente:

Reconozco este momento difícil como un reto, no un obstáculo que me paralizará.

Reconozco los errores que he cometido como lecciones de las cuales he aprendido y con las cuales he crecido.

Reconozco y me conecto con mi compromiso con la vida, con mis seres queridos, mi trabajo o profesión que amo, con mi fe y mi grupo de fe, sabiendo que de ahí también viene mi fuerza y mi resiliencia.

Reconozco mi fuerza porque he aprendido a soltar aquello que no puedo controlar y enfocarme en transformar aquello que sí puedo. Escojo mis batallas.

Encuentro fortaleza en mi optimismo, en entender que todo pasa, que nada se siente de la misma forma para siempre, que nada es blanco o negro, que la vida es en tonos de grises; que he visto anteriormente surgir cosas hermosas de momentos difíciles, y en esta ocasión va a ser así.

Soy más resiliente hoy porque me juzgo menos y me permito sentir. Reconozco el sobreviviente en mí. Yo puedo con esto y con más… Yo puedo transformar mi sufrimiento en fortaleza… No soy una víctima… Soy un(a) sobreviviente….

Hoy me permito ser y estar con mis emociones… Hoy me permito crecer, llorar, levantarme y volverme a caer y volverme a levantar. Porque así soy… Invencible, resiliente, y plenamente consciente de este momento que estoy viviendo hoy.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba