Una de las preocupaciones o “miedos” de los pacientes diagnosticados con enfermedad inflamatoria intestinal (EII) es saber si deben o no someterse a una cirugía para controlar los signos de su condición.
Para guiarlos en su proceso y resolver muchas de sus dudas, el Dr. Juan J. Lojo, experto en cirugía de enfermedades inflamatorias intestinales y catedrático del Recinto de Ciencias Médicas, explica que la cirugía es una de las herramientas disponibles para tratar al paciente, y debe verse como eso: una alternativa.
“No es un fracaso, es uno de los tratamientos disponibles que pueden ayudar al paciente a mejorar su calidad de vida”, aclaró.
¿Cuándo se recomienda una cirugía?
Antes de realizar una intervención quirúrgica, el paciente debe estar informado sobre los riesgos y beneficios que conlleva. En muchos casos, la cirugía se convierte en la única opción debido al estado de salud del paciente.
“A veces tiene más complicaciones no operar que operar al paciente. Si usted tiene una hemorragia masiva, tiene que operarse porque su vida está en riesgo. Si tiene una perforación o forma un absceso, eventualmente se tiene que operar”, explicó el Dr. Lojo.
¿La presencia de abscesos conlleva cirugía?
Según el especialista, en algunos casos los abscesos pueden ser tratados de forma temporal con antibióticos y drenaje por parte de un radiólogo intervencional. Esto permite ganar tiempo y preparar al paciente para que llegue en mejores condiciones a la cirugía.
“Una vez se produce una perforación, es muy difícil que esto se resuelva médicamente sin cirugía”, aseguró.
Pacientes con cáncer
Cuando el paciente desarrolla cáncer, la cirugía se rige por los protocolos oncológicos correspondientes, más allá del enfoque habitual de Crohn o colitis ulcerosa.
¿Qué impacto tiene la cirugía en la calidad de vida?
“Si el paciente tiene dolor crónico, si cada vez que come siente dolor, deja de comer y empieza a perder peso, entonces no tiene calidad de vida. Hay que identificar el área obstruida que está provocando esos síntomas y removerla”, detalló.
Además de mejorar la calidad de vida, la cirugía también permite que otros tratamientos médicos sean más efectivos.
“Permite al paciente volver a actividades cotidianas como salir al cine o comer en un restaurante”, añadió.
¿Cuándo se debe operar?
La decisión de operar se toma en conjunto con el gastroenterólogo, el cirujano, el patólogo y el radiólogo, tras analizar imágenes y biopsias. Sin embargo, es el paciente quien toma la decisión final, debidamente informado.
“Es bien importante esa comunicación. Todo el mundo debe aportar, siempre pensando en el bienestar del paciente. Y finalmente, es el paciente quien toma la decisión”, subrayó.
Condiciones antes de la cirugía
El Dr. Lojo también destacó la importancia de que el paciente llegue a la intervención en las mejores condiciones posibles: buena nutrición, hemoglobina adecuada, niveles de proteína correctos y, si es posible, sin uso de esteroides o con una dosis menor a 20 mg diarios. También enfatizó el estado emocional del paciente.
“Si está deprimido, lo operamos y no se va a levantar de la cama. No hará ejercicios respiratorios, le dará una pulmonía y empezarán las complicaciones”, advirtió.
Asimismo, recomendó que el hospital cuente con cuidados posoperatorios y de emergencia respiratoria.
En niños: atención al crecimiento
El doctor fue enfático al hablar del control de crecimiento en niños con EII:
“Lamentablemente, los pediatras no siempre siguen la curva de crecimiento, y esto es muy importante”, señaló.
Opciones quirúrgicas
Para enfermedad de Crohn:
- Resección y anastomosis
- Resección con ostomía
- Estricturoplastia
- Resección abdominoperineal
Para colitis ulcerosa (se remueve todo el colon):
- Resección total de colon, recto y ano con ileostomía permanente
- Resección de colon abdominal con ileostomía temporera
- Resección de colon con anastomosis íleo-rectal
“Vemos la cirugía como algo mecánico, pero lo que queremos es seguir aprendiendo y practicar todo lo que sabemos para hacerlo de la mejor manera. Aunque la cirugía cause dolor, hay que hacerla con mucho amor y compasión. Yo no puedo garantizar que no habrá complicaciones, pero sí que el cirujano nunca dejará solo al paciente”, finalizó el Dr. Lojo.
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