Consulta preventiva anual: ¿por qué no saltarla después de los 60?

A los 60 años empieza una etapa en la que el cuerpo cambia, y con él, también se modifican nuestras necesidades de salud. Aunque te sientas bien, no deberías dejar pasar tu consulta preventiva anual, ese momento clave para revisar cómo estás, prevenir enfermedades silenciosas y tomar decisiones informadas para vivir mejor.

Una cita que puede marcar la diferencia

En esta consulta no se trata solo de ver si todo está bien, es una oportunidad para detectar a tiempo condiciones como presión alta, colesterol elevado, prediabetes o problemas de tiroides, que muchas veces no dan síntomas en sus primeras fases.

Como lo señaló el Dr. Jorge González en una entrevista con BeHealth: “Después de los 60 años, mantenerse activo se convierte en una piedra angular para preservar la salud cardiovascular”, dijo.


Y esa actividad también incluye ir al médico, aunque no haya molestias visibles, porque muchas de las enfermedades más comunes se pueden controlar o incluso prevenir si se identifican a tiempo.

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Más allá de lo físico: una revisión completa

Durante la consulta anual también se evalúan aspectos que van más allá de los números en una hoja: tu estado emocional, tus hábitos diarios, la calidad del sueño, si estás comiendo bien, si has notado cambios en tu memoria o en tu estado de ánimo. Todos estos son temas válidos para hablar con tu médico.

Además, se revisan los medicamentos que estás tomando, se ajustan las dosis si es necesario y se verifica que no haya interacciones que puedan afectar tu bienestar. También es una oportunidad para actualizar las vacunas importantes después de los 60, como la antigripal, la del tétanos o la del neumococo.

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Un espacio de confianza con tu médico

Muchos adultos mayores postergan estas consultas con frases como “me siento bien” o “no quiero ir al médico si no estoy enfermo”. Pero esa lógica puede jugar en contra.


La Dra. Damaris del Valle, también entrevistada por BeHealth, explicó: “La prevención es clave para mejorar la calidad de vida. Es más fácil tratar algo cuando lo encontramos a tiempo, que cuando ya hay síntomas y complicaciones”.

Y tiene toda la razón. En vez de esperar a que algo ande mal, esta consulta permite anticiparse y ajustar a tiempo lo que haga falta: alimentación, actividad física, descanso o tratamiento.

¿Qué puede incluir esta consulta?

  • Medición de presión arterial, glucosa, colesterol y peso
  • Revisión de historial médico familiar
  • Evaluación de caídas, movilidad y fuerza muscular
  • Tamizaje de memoria y estado anímico
  • Actualización de vacunas
  • Exámenes preventivos como mamografía, colonoscopia o densitometría ósea
  • Revisión de la vista y audición
  • Evaluación de medicamentos

Todo esto depende de cada caso, pero en general es lo que se cubre en una consulta bien aprovechada.

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Hazla parte de tu rutina

Muchos médicos coinciden en que la consulta preventiva anual debe ser tan habitual como ir al odontólogo o renovar tus lentes. El Dr. Jorge González lo resumió así: “Un corazón saludable depende también del compromiso del paciente con su propio bienestar. Y eso empieza por no dejar pasar su chequeo anual”.

No se trata de alarmarse, sino de ocuparse con tiempo. Hacer esa cita cada año es un acto de cuidado propio, una forma de decir “me importo” y de prepararse para envejecer con energía, claridad y autonomía.

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