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Hipertensión: cómo reconocerla y prevenirla

No es una patología como tal, pero puede aumentar las posibilidades de desarrollar incluso enfermedades letales: sobre todo si se tiene en cuenta el hecho de que muchas personas no saben que la tienen, es importante entender qué es y cómo descubrirla a tiempo, antes de que cause algún daño. Esto es lo que necesitas saber sobre ello.

La presión sanguínea es uno de los llamados signos vitales y es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos sanguíneos como resultado de la acción del corazón. Cuando se altera, alcanzando valores anormales de manera persistente, crea un estado de hipertensión que puede causar varias enfermedades graves: entre las más conocidas, están los infartos, la arteriosclerosis, la trombosis, los aneurismas, las hemorragias, los accidentes cerebrovasculares, la insuficiencia cardíaca.

Los posibles daños en las arterias, los riñones, el corazón y el cerebro son muy graves y, por lo tanto, es fácil comprender la importancia de reconocerlos a tiempo: basta con medir la presión, como explican los expertos, una vez por semana para los que toman medicamentos y una vez cada tres meses para los que no los toman. Se sufre de hipertensión cuando la sistólica es igual o superior a 140 y la diastólica tiene valores iguales o superiores a 90.

Los síntomas comunes de un posible aumento de la presión sanguínea, que deberían hacerte sospechar, son los siguientes:

  • Dolores de cabeza cuando los valores son muy altos
  • Sensación de inestabilidad o zumbido
  • Ruborizarse en la cara
  • Palpitaciones del corazón

La terapia de hipertensión arterial se basa en el importante objetivo de devolver los niveles alterados a la normalidad. Esto es posible si se asume un estilo de vida sano y saludable: como sugieren los expertos, es esencial reducir el consumo de sal en la mesa, practicar ejercicio regular, seguir una dieta equilibrada rica en alimentos frescos, alcanzar la forma de peso y no fumar.

Prevención de la hipertensión: qué hacer

Numerosos estudios científicos han demostrado que la hipertensión suele ser causada por hábitos de vida incorrectos. Desde una edad temprana es aconsejable mantener controlados los niveles bajos de presión sanguínea, siguiendo algunas precauciones y comportamientos simples:

Reducir el tabaquismo: el tabaquismo activo y pasivo es el enemigo de la presión, induciendo su inevitable aumento.

Controla tu peso: tu presión sanguínea aumenta con tu peso. Controlar y reducir el peso, a través del control de la cintura que debe ser de 100 cm para los hombres, y de 85 cm para las mujeres, es un aspecto importante.

Comer mejor para sentirse bien: es aconsejable aumentar el consumo de todos aquellos alimentos que, al contener polifenoles, contribuyen de manera significativa a disminuir la presión sanguínea: cacao, cítricos, ajo, cebolla y tomate. Los cereales integrales, las legumbres, las verduras, las frutas y los frutos secos son otros alimentos recomendados en la dieta diaria contra la hipertensión. También te sugerimos que consumas alimentos frescos, evitando los alimentos en conserva y limitando definitivamente los alimentos compuestos de grasa.

Reducir la sal: se recomienda utilizar como máximo una cucharadita (5 gramos) al día, prestando atención también a la enmascarada en alimentos como los fiambres, los cubitos de caldo y el queso sazonado.

La importancia de la actividad física: practicar diariamente ejercicio aeróbico, caminar 30 minutos al día, todos los días, pero no solo eso. Para los que tienen la oportunidad, además de subir las escaleras diariamente, recomendamos el uso de bicicletas.

Limitar las bebidas alcohólicas: un vaso al día para las mujeres y hombres mayores de 65 años y, como máximo, dos vasos para los hombres menores de 65 años. Para todos aquellos que no consumen alcohol durante la semana pero lo hacen continuamente durante el fin de semana, es bueno recordar que los resultados pueden ser aún peores, debido a los cambios repentinos de presión.

No exageres con el café: la cafeína, de hecho, aumenta la presión. No hace daño, pero lo importante es no abusar de él.

No estrés: junto con la ansiedad, es un factor significativo en el empeoramiento de la presión arterial. Se recomienda encarecidamente tomar descansos relajantes, alternando con ejercicios de respiración y otras actividades relajantes como el yoga, la meditación y los masajes.

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