La influenza es una infección respiratoria que cada año provoca un aumento en las consultas médicas y en las ausencias laborales y escolares. En diálogo con BeHealth, la doctora Ana Gabriela Serrano, médica generalista, explicó por qué este virus no debe confundirse con un simple resfriado, cuáles son los síntomas que deben alertar y qué medidas ayudan a reducir el riesgo de complicaciones.
Qué es la influenza y por qué se contagia tan rápido
“La influenza es una infección respiratoria causada por un virus que afecta la nariz, la garganta y los pulmones”, explicó la doctora Ana Gabriela Serrano, médica generalista.
A diferencia del resfriado común, la influenza aparece de forma repentina y con un malestar mucho más intenso, lo que puede dejar a la persona sin poder realizar sus actividades habituales.
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Una de las razones por las que este virus sigue circulando cada temporada es su capacidad de cambio. “Estos virus cambian cada año porque mutan. Eso les permite seguir circulando, aunque ya nos hayamos enfermado antes”, señaló la especialista. Esto significa que haber tenido influenza en el pasado no garantiza estar protegido en la siguiente temporada.
En cuanto a la transmisión, la doctora explicó que ocurre principalmente por las gotas que se expulsan al toser, estornudar o hablar, y también al tocar superficies contaminadas y luego llevarse las manos a la cara. Por eso, los lugares cerrados, con poca ventilación y alta concentración de personas facilitan el contagio.
Síntomas, grupos de riesgo y medidas de prevención
Entre los síntomas de alerta se encuentran la fiebre alta, el dolor de cabeza, los dolores musculares intensos, el cansancio extremo, los escalofríos y la tos seca. “A diferencia del resfriado, la influenza suele incapacitarte y te impide continuar con tus actividades”, advirtió la doctora Serrano, por lo que no se recomienda “aguantar” los síntomas ni automedicarse.
Algunas personas tienen mayor probabilidad de presentar complicaciones, como los adultos mayores, los niños pequeños, las mujeres embarazadas y quienes viven con diabetes, asma, enfermedades del corazón u obesidad. En estos grupos, la influenza puede evolucionar hacia neumonía u otras infecciones graves que requieren atención hospitalaria.
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Frente a este panorama, la vacuna anual es la principal herramienta de protección. “Cada temporada se ajusta a los cambios del virus, por eso sigue siendo la mejor forma de prevenir cuadros severos”, explicó la médica generalista, quien recordó que vacunarse también ayuda a proteger a quienes tienen mayor riesgo.
Además de la vacunación, la especialista recomendó medidas básicas de prevención:
- Lavarse las manos con frecuencia
- Cubrirse al toser o estornudar
- Ventilar los espacios cerrados
- Evitar el contacto cercano con personas enfermas
Y si ya hay síntomas, la indicación es clara: quedarse en casa, usar cubrebocas y evitar el contacto con otras personas para cortar la cadena de contagio y proteger a la comunidad.
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