A medida que envejeces, los pulmones pierden elasticidad, los músculos respiratorios se debilitan y esto hace a las personas más susceptibles a infecciones respiratorias como la gripe, el COVID‑19 o el virus sincitial respiratorio (RSV) impactando negativamente la salud respiratoria.
En este artículo te ofrecemos algunas recomendaciones clave para modificar tus hábitos y estilo de vida beneficiando tu salud.
Vacúnate y mantén tus inmunizaciones al día
A partir de los 50 años, los CDC recomiendan vacunas contra la gripe, neumonía (neumococo), COVID‑19 y, si tienes más de 75 o factores de riesgo, la vacuna contra el RSV.
Consulta con tu médico si debes vacunarte teniendo en cuenta otras condiciones e historial clínico. No se debe administrar la PCV15, PCV20 o PCV21 si la persona:
- Tuvo una reacción alérgica potencialmente mortal a cualquier vacuna que contenga el toxoide de la difteria.
- Tuvo una reacción alérgica potencialmente mortal después de recibir cualquier tipo de vacuna PCV.
Evita el tabaco y el humo de segunda mano
Fumar o estar expuesto al humo acelera la pérdida de función pulmonar y aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias crónicas.
Consulta con expertos sobre estrategias para dejar el tabaco (si fumas) y pídele a familiares que tengan este hábito que se abstengan de hacerlo cerca de ti o en las zonas en las que habitas.
Haz ejercicio moderado regular
Actividades como caminar, nadar, yoga o ejercicios respiratorios pueden mejorar la capacidad pulmonar, fortalecer los músculos y reducir los síntomas de enfermedades respiratorias.
Lee: La vacuna contra la neumonía se extiende a partir de los 50 años
Mejora la calidad del aire en interiores
Mantener una buena calidad del aire dentro del hogar es clave para la salud respiratoria, especialmente en personas mayores.
Elimina fuentes de contaminación como el polvo acumulado, el moho, el humo del tabaco o de cocina, así como los aerosoles químicos que pueden irritar los pulmones. Usa aspiradoras con filtros HEPA, limpia regularmente los filtros de aires acondicionados y deshumidificadores, y asegúrate de que no haya humedad excesiva que favorezca la aparición de hongos. Además, ventila los espacios abriendo puertas y ventanas todos los días para renovar el aire interior y reducir la concentración de contaminantes.
Practica buena higiene respiratoria
Lávate las manos frecuentemente, evita el contacto cercano con personas enfermas, y usa mascarilla cuando haya brotes o mala calidad del aire.
También es importante que lleves siempre mascarilla cuando visites al médico, los hospitales suelen ser lugares en los que hay presencia de virus y bacterias.
Hidratación y nutrición adecuada
Mantén el cuerpo bien hidratado para evitar mucosidades densas, y consume una dieta rica en frutas, verduras y grasas saludables que apoyan la función pulmonar y la inmunidad.
Consulta médica y evaluación periódica
Si presentas síntomas como dificultad para respirar, tos persistente o fatiga, acude al médico para estudios como espirometría (prueba de función pulmonar).
Las pruebas de la función pulmonar se hacen para:
- Ayuda a diagnosticar ciertos enfermedaded pulmonares, como asma, bronquitis y enfisema
- Encontrar la causa de una dificultad respiratoria
- Evaluar si la exposición a contaminantes en el trabajo afecta la función pulmonar
- Evaluar la función pulmonar antes de que alguien se someta a una cirugía
- Evaluar el efecto de los medicamentos
- Medir la progresión de la enfermedad y la respuesta al tratamiento
- Medir la respuesta del tratamiento de la enfermedad vascular cardiopulmonar
Lee acá: ¿Qué hacer si te da neumonía?

