La doctora Ana «Tati» Medina demuestra que el rigor de la pediatría y la entrega de ser madre coexisten mediante la organización
Con una trayectoria destacada en las salas de emergencia pediátrica, la Dra. Ana «Tati» Medina ha dedicado su vida al cuidado de los más vulnerables. Sin embargo, detrás de la bata y la estricta disciplina clínica, late el corazón de una madre y abuela que ve en la crianza la mayor responsabilidad de su vida.
Según la doctora Medina, ser madre no es solo un vínculo afectivo, sino una extensión de su ética profesional y personal. Define la maternidad como «la máxima expresión de cómo uno tiene que ser responsable en la vida con las personas». Esta visión se extiende ahora a sus cuatro nietos, por cuyo bienestar, salud y felicidad se siente profundamente comprometida.
A diferencia de quienes posponen la maternidad para el final de su carrera, la Dra. Medina enfrentó el reto de criar mientras completaba su entrenamiento en pediatría. Reconoce que la clave de su éxito no fue un secreto mágico, sino la combinación de una red de apoyo sólida (contando con la ayuda indispensable de su madre y una tía) y una disciplina férrea.
«Tener hijos y ser médico siendo mujer no es incompatible. Es posible, pero son cosas que se deben planificar. Es cuestión de que uno lo haga de una forma responsable, planificada y organizada», expresó.
Incluso cuando se trata de su propia familia, Medina no abandona su rigor médico. Al cuidar de sus hijos o nietos cuando enferman, aplica los mismos protocolos que en una sala de emergencias: toma de signos vitales, pulso, presión y examen físico completo. «Uno tiene que ser responsable como si fuera un paciente», afirma, subrayando que el amor no exime del deber profesional.
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Además, sobre el tema de cuándo ser madre, la doctora es respetuosa de la individualidad, pero motiva a las mujeres jóvenes a no temer a la compatibilidad de roles. Asegura que las mujeres tienen la capacidad de rendir al más alto nivel en ambas facetas si existe organización.
«No tengo un mal recuerdo de mis años de tener los niños y a la misma vez estar haciendo pediatría; las mujeres no rendimos menos que los hombres, definitivamente», declaró.
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Hoy, aunque ya no trabaja a tiempo completo en la clínica, su labor como asesora y conferenciante continúa. La doctora Medina es testimonio de que la ciencia y el cuidado del hogar pueden coexistir armónicamente, dejando un legado de salud para el país y un ejemplo de amor organizado para su familia.

