Según datos de la National Library of Medicine la psoriasis es una enfermedad que se presenta globalmente y su prevalencia puede variar. Además, en Estados Unidos tiene una afectación aproximada del 2 % de la población.
Esta es una enfermedad crónica y de larga duración que no tiene cura. Sin embargo, existen tratamientos para aliviar sus síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente.
Aún así, quienes tienen esta condición no todos los tratamientos se van adaptar para todo mundo, el paciente debe considerar cambiar su tratamiento cuando no está funcionando adecuadamente.
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Cambio de tratamiento
Es importante tener en cuenta que cada persona responde de forma diferente a cada una de las opciones de tratamientos. En muchas ocasiones encontrar un plan adecuado de tratamiento requiere un ensayo de prueba y error hasta llegar al indicado. Los tratamientos más utilizados son:
- Productos tópicos: cremas, lociones y ungüentos que se aplican directamente sobre las lesiones producidas por la psoriasis.
- Medicamentos biológicos: estos son los nuevos fármacos inyectables o en infusión dirigidos al origen de la inflamación que contribuye a la enfermedad psoriásica.
- Medicamentos sistémicos: incluyen fármacos orales o inyectables que suprimen el sistema inmunitario para la reducción de la inflamación en todo el cuerpo.
En la diversidad de tratamientos hay quienes con el primero que prueban les funcionan, mientras que hay otras personas que deben estar cambiando constantemente de medicamentos hasta encontrar la mejor solución.
¿Se debe cambiar?
Son tres aspectos principales los que se deben considerar para cambiar de tratamiento cuando no son efectivos contra la psoriasis. En los que se incluyen:
- La piel no mejora: cuando los pacientes notan que el tratamiento que siguen no elimina sus síntomas en la piel, como la disminución de escamas, las placas no se hacen más pequeñas o no se reduce la irritación de la piel.
- La psoriasis no cambia con el tiempo: sucede cuando el tratamiento que regularmente estaba siendo utilizado deja de ser efectivo después de un tiempo o incluso si la enfermedad empeora a pesar de seguir con el tratamiento.
- Falla terapéutica: es cuando el tratamiento no logra una reducción significativa del área de la piel que está afectada en los plazos establecidos, incluso si la respuesta empeora a través del tiempo.
A su vez, cambiar de tratamiento puede traer beneficios significativos para sus pacientes cambiando su estilo de vida y bienestar general, como lo son:
- Mayor aclaramiento de la piel
- Los efectos secundarios disminuyen
- Encontrar un tratamiento que se adapte a la calidad de vida
- Ahorro de dinero al encontrar el tratamiento adecuado
- Protección del corazón y las articulaciones
Cabe aclarar que los diferentes tipos de tratamientos deben ser guiados por un especialista o el dermatólogo que lleva a cada paciente. Se debe evitar la automedicación para no comprometer la salud de las personas con la enfermedad.
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