Hace unos días salí a caminar y me pasó algo interesante. En mis audífonos sonó la canción «My Favorite Things», de la película «The Sound of Music». Viejísima, lo sé. Pero algo en esa canción, combinado con la caminata y el airecito frío de la mañana me hizo pensar.
¿Cuándo fue la última vez que pensé en mis cosas favoritas? No en mis responsabilidades ni en lo que me falta por hacer. En las cosas que simplemente me hacen bien.
Saqué el teléfono y las dicté, ahí mismo, antes de que se me olvidaran.
La ciencia detrás de las cosas pequeñas
Lo que hice, sin pensarlo mucho , tiene respaldo en la psicología positiva. El Dr. Martin Seligman, uno de los fundadores de este campo, lleva décadas estudiando qué hace que las personas florezcan. Y no se trata solo de eliminar lo negativo. Se trata de cultivar activamente lo que nos nutre.
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Algunos modelos le llaman «savoring» o saborear, refiriéndose a la capacidad de prestar atención consciente a las experiencias positivas para amplificar su efecto. No es suficiente con vivir momentos buenos. Hay que detenerse a registrarlos, a sentirlos, a darles peso en nuestra memoria.
Una revisión reciente de Di Blasi y Bryant (2024) confirma que las intervenciones basadas en savoring pueden aumentar el bienestar y reducir estados emocionales negativos. Quiere decir que este ejercicio sencillo tiene un buen respaldo científico.
Aquí entra la inteligencia artificial
Cuando terminé mi lista esa mañana pensé: ¿y si la convierto en imágenes?
No hablo de buscar fotos en Google. Hablo de algo diferente. Hoy, con la versión gratuita de ChatGPT o Gemini, puedes crear imágenes a partir de lo que tú les describes. Le puedes escribir: «crea una imagen de una playa al atardecer con el horizonte despejado y una luz dorada» y te devuelven exactamente eso, con el tono, la atmósfera y la sensación que tú tienes en mente.
¿Para qué sirve esto? Para crear un collage visual de gratitud que sea completamente tuyo.
Puedes poner ese collage de fondo en tu teléfono o puedes imprimirlo y ponerlo en tu mesa de noche. Lo importante es que cada vez que lo mires te traiga alegría, ya sea cuando contestas el teléfono o antes de acostarte a dormir. Las imágenes tienen el potencial de activar estados afectivos de manera casi automática. Parecido a lo que pasa cuando escuchamos una canción que nos gusta. Ver algo que asociamos con bienestar, aunque sea un par de segundos, puede cambiar el tono emocional de los minutos que siguen.
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No necesitas ser artista. No necesitas saber de tecnología. Solo necesitas saber qué te hace feliz. Aunque la IA sea quien «dibuje», tú eres quien imagina, describe y elige.
La lección
Cuando revisé lo que había dictado, me di cuenta de que muchas de mis cosas favoritas son sencillas. El momento de mi café en la mañana mientras miro por la ventana como entra un rayito de sol entre la palma del patio. El señor que camina en la pista en la mañana y adorna su andador con lucecitas de Navidad…
La felicidad no vive solo en los grandes momentos. Vive también en los detalles cotidianos que pasan desapercibidos si no los miramos con intención.
¿Y si te animas a intentarlo?
El proceso es más sencillo de lo que imaginas.
Primero, escribe o dicta tus cosas favoritas. No lo pienses mucho ni te corrijas. No busques que suenen profundas. Deja salir lo que te nutre, aunque sea el olor del café o la cara de alguien que amas aprendiendo algo nuevo.
Segundo, abre ChatGPT o Gemini (ambos tienen versiones gratuitas) y escríbele algo como: «crea una imagen de una playa al atardecer con luz dorada y el horizonte despejado». Cuanto más específica seas con los colores, el momento del día y las sensaciones, más cercana al recuerdo será la imagen.
Tercero, guarda tus imágenes y arma tu collage. Ponlo donde lo vayas a ver como en tu teléfono, en tu mesa de noche, o en la pared de tu oficina.
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Mis cosas favoritas
Si tienes curiosidad, aquí está la lista de algunas de mis cosas favoritas: La pista de caminar en Navidad con la comunidad reunida y el señor con el andador adornado con lucecitas. Las fotos de regreso a clases en Facebook en agosto. Ver a mi hija explicarme con pasión algo que acaba de interpretar de una película. La playa de Combate en un día de aguas serenas. Una sesión creativa con mi computadora, trabajando con IA, creando mil cosas. La cara de interés de mis estudiantes cuando están aprendiendo algo que les encanta. Mis internas brindando servicio en la comunidad. La vista por la puerta de mi sala al amanecer, tranquila, con un rayito de sol saliendo entre la palma del patio.
¿Cuáles serían tus cosas favoritas? Y más importante aún: ¿cuándo fue la última vez que te detuviste a pensarlo?

