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Reconoce los factores de riesgo de una trombosis venosa profunda

La trombosis venosa profunda (TVP) puede afectar prácticamente a cualquier persona. No obstante, existen algunos factores que aumentan el riesgo de presentar esta afección. Por lo general las probabilidades son mayores de acuerdo con la cantidad de factores de riesgo asociados a cada paciente.

En algunos casos, el estilo de vida puede contribuir a que se formen los coágulos, por ejemplo, si la persona no se mueve lo suficiente. El riesgo es más alto si recientemente se ha pasado por una cirugía o una fractura ósea, si se está enfermo y en la cama durante un largo tiempo, o si ha estado viajado durante un período prolongado.

Asimismo, padecer otras enfermedades o trastornos también constituye un importante factor de riesgo de tener un coágulo sanguíneo. Entre ellos se incluyen los accidentes cerebrovasculares, la parálisis (incapacidad para moverse), la enfermedad cardíaca crónica, la presión arterial alta o haber recibido un tratamiento reciente para el cáncer.

Lamentablemente estos no son los únicos desencadenantes de una trombosis venosa profunda, por eso BeHealth te ofrece esta lista para que puedas mantenerte informado acerca de los identificados como factores de riesgo:

  • Tener sobrepeso u obesidad: Tener sobrepeso aumenta la presión en las venas de la pelvis y de las piernas.
  • Edad: Tener más de 60 años aumenta el riesgo de sufrir una trombosis venosa profunda, aunque puede presentarse a cualquier edad.
  • Tabaquismo: Fumar afecta la coagulación y la circulación de la sangre, lo cual aumenta el riesgo de sufrir una trombosis venosa profunda.
  • Embarazo: El embarazo aumenta la presión en las venas de la pelvis y de las piernas. Las mujeres con un trastorno de coagulación heredado corren un riesgo mayor. El riesgo de presentar coágulos sanguíneos por el embarazo puede continuar hasta seis semanas después de tener a tu bebé.
  • Píldoras anticonceptivas o terapia de reemplazo hormonal: Ambos métodos pueden aumentar la coagulación de la sangre.
  • Insuficiencia cardíaca: Esto aumenta el riesgo de sufrir una trombosis venosa profunda y una embolia pulmonar. Dado que las personas con insuficiencia cardíaca presentan una función cardíaca y pulmonar limitada, los síntomas causados incluso por una pequeña embolia pulmonar son más evidentes.
  • Enfermedad intestinal inflamatoria: Las enfermedades intestinales, como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, aumentan el riesgo de sufrir una trombosis venosa profunda.
  • Antecedentes personales o familiares de trombosis venosa profunda o embolia pulmonar: Si tú o un miembro de tu familia tuvieron una de estas enfermedades o ambas, es posible que corras un mayor riesgo de sufrir una trombosis venosa profunda.
  • Genética: Algunas personas heredan factores de riesgo o trastornos genéticos, como el factor V Leiden, que hacen que la sangre se coagule con mayor facilidad. Es posible que un trastorno heredado no cause coágulos sanguíneos por sí solo, a menos que se combine con uno o más factores de riesgo.
  • Cáncer: Algunas formas de cáncer aumentan las sustancias en la sangre que provocan que esta se coagule. Algunas formas de tratamiento contra el cáncer también aumentan el riesgo de sufrir coágulos sanguíneos.

No obstante, a veces, puede formarse un coágulo sanguíneo en una vena sin ningún factor de riesgo subyacente aparente, el lo que se conoce como un tromboembolismo venoso no provocado.

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