De entrenador personal a neurocirujano: El Dr. Esteban Rivera se une al legado de excelencia del Recinto de Ciencias Médicas

El exentrenador personal y doctor Esteban Rivera inicia su residencia en Neurocirugía en el Recinto de Ciencias Médicas con la misión de fortalecer el legado de salud en la isla

El programa de residencia en neurocirugía del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR) suma un nuevo integrante a sus filas. El doctor Esteban Rivera, egresado de bachillerato en Química de la UPR en Río Piedras, se prepara para iniciar un riguroso camino de siete años, impulsado por una vocación que nació de manera inesperada en un gimnasio.

Antes de vestir la bata blanca, Rivera ya entendía el funcionamiento del cuerpo humano, pero desde otra perspectiva; era dueño de un gimnasio y entrenador personal. Aunque inicialmente consideró la fisiatría, una invitación fortuita cambió su rumbo. Un neurocirujano al que Rivera solía entrenar lo invitó a observar una operación tras verlo interesado en la neurología en redes sociales.

«Me encantó la primera cirugía que vi, y cada paso que seguía después de eso, me fui enamorando más y más de la neurocirugía. Siempre fue un proceso de algo que me captó la atención gracias al mentor que me llamó, y desde ahí creció el amor por la especialidad», relató.

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Para Rivera, entrar a este programa no es solo un logro académico, sino una responsabilidad con la historia de la medicina en la isla. El programa de neurocirugía del RCM es reconocido por su excelencia, y el nuevo residente aspira a elevar ese estándar.

«Yo siempre supe de neurocirujanos de excelencia, y siempre quise formar parte no solo de ese nivel, sino también del legado del nuevo programa. Representa el fruto de muchos años de esfuerzo y mucho empeño; es un orgullo grande poder aportar algo al programa de Puerto Rico», afirmó el médico.

La residencia, que comienza formalmente el 1 de julio, constará de siete años de entrenamiento intensivo, iniciando con una rotación en neurorradiología. Aunque Rivera contempla la necesidad de salir de Puerto Rico para realizar un fellowship (subespecialidad), su meta final es clara, regresar a la isla.

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Su plan a largo plazo incluye no solo la práctica clínica para cuidar a los pacientes locales, sino también integrarse a la facultad académica para educar a las futuras generaciones de neurocirujanos que se formen en el Recinto.

Además, tendrá como compañera de residencia, la doctora Adriana Vázquez. Ambos han compartido su trayectoria académica desde el bachillerato y la escuela de medicina, y ahora se reencontrarán en el programa de Neurocirugía, donde Vázquez ya cursa su segundo año.

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