El descubrimiento dio paso a más investigaciones sobre la enfermedad en la isla
Aunque el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) se reconoció formalmente en la década de 1980, el Dr. Javier Morales, en su primer año de infectología en el Hospital de Veteranos de Puerto Rico en 1978, se encontró con un paciente que podría haber sido el primer caso de la enfermedad para aquel entonces desconocida.
Se trataba de un hombre que llegó con síntomas que indicaban al cuerpo médico la presencia de un claro sistema inmune suprimido, pero no lograban dar con el diagnóstico.
“ Llega este muchacho, al hospital de veteranos, con una condición diarrea, hongo en la boca, nódulos linfáticos, pérdida de peso. Entonces lo vio todo el mundo, y no sabían qué tenía” , contó Morales.
Según cuenta el doctor Morales, el paciente quien era ingeniero había trabajado en los diseños de unas nuevas plantas petroleras en África. Lamentablemente, el paciente falleció antes del descubrimiento oficial del SIDA.
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Luego del descubrimiento de la enfermedad, en 1986 Morales logra obtener de un buen amigo suyo que conocía al paciente, los dos apellidos del hombre que había fallecido años atrás. Con esta información, el doctor Morales se comunicó con el Hospital de Veteranos y comenzó a indagar sobre el caso.
“ Luego de ver a mi amigo. El lunes, yo ya llamé al hospital de veteranos, y hablé con el doctor Ramírez de Arellano, que era el doctor de patología. Le pregunté si tenía suero guardado del paciente y me dijo que si tenía. Así que le indique que le realizara una prueba RH Western Blot que es la confirmatoria. Se la realizaron y salió positiva. Osea que tuvimos ese paciente en 78 y lo averiguamos en el 86” , relató Morales.
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Luego del descubrimiento, comenzaron las investigaciones donde descubrieron que los pacientes con SIDA también habían dado positivo a Hepatitis B. La relación se encontró en las formas de transición entre el SIDA y la hepatitis B. A raíz de esto, se propuso realizar la prueba de Hepatitis B a las unidades de sangre que se iban a utilizar para transfusiones, pero nunca se llevó a cabo.
“ El costo era tan grande que dijeron que no, eso no se puede hacer porque no vamos a poder, mil excusas. Y entonces lo que hicieron fue un simple formulario para ver si esa persona que iba a donar sangre estaba en factores de riesgo como homosexualidad, drogas, etc. Y nunca le hicieron la prueba de Hepatitis B a la sangre que se iba a transfundir y ahí se contaminó mucha, mucha gente” , recordó Morales.
Desde entonces, el infectólogo puertorriqueno ha dedicado su vida a participar de estudios para mejorar los tratamientos del VIH ayudando a pacientes en todo el mudo.
“ Yo he vivido esta pandemia desde cuando no sabíamos que era, donde no tenía tratamiento, hasta al borde de conseguir remisiones en los pacientes”,concluyó.

