Aunque vivir en regiones tropicales podría sugerir niveles adecuados de exposición solar, la deficiencia de vitamina D se ha convertido en un problema cada vez más frecuente. Así lo explicó el médico primario Dr. Guillermo Colón, quien alertó sobre el aumento de casos incluso en poblaciones que reciben sol durante todo el año.
Durante una entrevista con BeHealth, el especialista señaló que muchas personas minimizan la importancia de esta vitamina, sin comprender su impacto en la salud ósea, el estado de ánimo y el funcionamiento general del organismo.
“El hecho de que vivamos en un lugar con mucho sol no significa que tengamos niveles adecuados”, explicó el médico, al destacar que actualmente observa pacientes con niveles bajos de vitamina D sin causas aparentes.
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Una deficiencia más común de lo que se cree
El Dr. Colón aseguró que la deficiencia de vitamina D puede presentarse en cualquier persona, incluso en quienes realizan actividades al aire libre. Según explicó, factores como el estilo de vida moderno, el trabajo bajo techo y el uso constante de protección solar han reducido la producción natural de esta vitamina.
“Cualquier persona puede estar expuesta a tener esta deficiencia”, afirmó el especialista.
Además, indicó que la edad juega un papel importante. Después de los 60 años, la piel produce hasta cuatro veces menos vitamina D, lo que puede generar dolores musculares, debilidad y problemas relacionados con el calcio.
El médico explicó que esta condición suele pasar desapercibida porque sus síntomas se confunden con estrés, envejecimiento o cambios hormonales. Entre los signos más frecuentes mencionó el cansancio, los dolores articulares, la fatiga persistente y alteraciones del estado emocional.
“La deficiencia en vitamina D está altamente vinculada con lo que es depresión mayor y ansiedad”, señaló.
El sol sigue siendo la principal fuente
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue aclarar cómo obtener niveles adecuados de vitamina D. El especialista reiteró que la principal fuente continúa siendo la exposición solar, aunque muchas personas no lo hacen de manera correcta.
“La mejor fuente de vitamina D es el sol”, explicó.
Según sus recomendaciones, la exposición ideal debe ser de aproximadamente media hora al día, entre tres y cuatro veces por semana, preferiblemente entre las 10 de la mañana y las 2 de la tarde, permitiendo que brazos y piernas reciban luz solar directa.
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Sin embargo, reconoció que esta recomendación resulta difícil para muchas personas debido a los horarios laborales y al temor al envejecimiento cutáneo o al cáncer de piel.
El especialista también aclaró que el uso excesivo de protector solar puede disminuir la producción de vitamina D, aunque insistió en mantener un equilibrio entre protección de la piel y exposición controlada.
Alimentación, suplementos y monitoreo médico
Además del sol, el médico destacó la importancia de una dieta adecuada. Entre los alimentos recomendados mencionó el salmón, las sardinas, el atún, la yema de huevo y los cereales fortificados.
No obstante, advirtió que la alimentación por sí sola muchas veces no es suficiente. “Nada va a sustituir lo que es la suplementación o el sol”, indicó.
El especialista explicó que la suplementación debe ser individualizada y supervisada por un profesional de la salud, ya que tanto la deficiencia como el exceso pueden generar complicaciones. Un consumo excesivo podría provocar aumento del calcio en sangre, náuseas, debilidad e incluso problemas renales en casos severos.
También subrayó la importancia del seguimiento médico, ya que las aseguradoras suelen limitar la frecuencia de los exámenes, dificultando el monitoreo adecuado del tratamiento.
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Finalmente, el doctor recordó que cada organismo responde de manera distinta, por lo que comparar niveles entre personas no es recomendable. “Cada paciente es un individuo único y la terapia debe ser individualizada”, concluyó.

