La participación de mujeres científicas en la generación de propiedad intelectual y patentes en Puerto Rico continúa creciendo y posicionándose como un motor clave para la innovación científica y el desarrollo económico. Así quedó evidenciado durante el evento “Mujeres Investigadoras: Del laboratorio a la patente”, un espacio de diálogo que reunió a investigadoras, líderes académicos y representantes del ecosistema científico para discutir cómo transformar los descubrimientos del laboratorio en soluciones con impacto social y comercial.
La actividad, celebrada en San Juan, destacó el papel estratégico que desempeña la propiedad intelectual (PI) en el fortalecimiento del sistema científico del país. A través de paneles y conversaciones con investigadoras líderes, el encuentro abordó el proceso de proteger invenciones, facilitar la transferencia de tecnología y convertir años de investigación en activos con valor económico.
El evento forma parte de la serie “Spark Sessions”, una iniciativa liderada por la Principal Oficial Ejecutiva del Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigación de Puerto Rico, la ingeniera Luz A. Crespo, diseñada para promover la innovación, el emprendimiento científico y la visibilidad del talento investigador en la isla.
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Crece la participación femenina en las patentes
Datos del programa regional de Oficinas de Transferencia de Tecnología (TTO) del Fideicomiso revelan un panorama alentador sobre la presencia de mujeres en el ecosistema de innovación científica. Desde el año 2008 hasta 2026 se han gestionado 237 solicitudes de patentes, de las cuales el 62.9 % incluye al menos una mujer inventora, una cifra significativamente superior al promedio global.
Del total de solicitudes, 149 patentes cuentan con participación femenina, mientras que 23 fueron desarrolladas exclusivamente por equipos de mujeres, lo que representa el 9.7 %. Por su parte, 88 solicitudes corresponden a equipos compuestos únicamente por hombres, equivalente al 37.1 %.
En cuanto a patentes concedidas, se han otorgado 73 invenciones, y el 67.1 % incluye al menos una mujer inventora, lo que confirma la fuerte presencia femenina en la generación de conocimiento con potencial de aplicación práctica.
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Estas cifras resultan particularmente relevantes cuando se comparan con el contexto internacional. A nivel global, las mujeres representan aproximadamente 13 % de los inventores, y apenas 4 % de las patentes son presentadas por equipos exclusivamente femeninos.
“Cuando protegemos la ciencia, protegemos el talento y el futuro económico del país. Las patentes no son solo documentos legales; son herramientas estratégicas que permiten que el conocimiento generado en nuestros laboratorios se traduzca en soluciones reales para la sociedad”, expresó la ingeniera Lucy Crespo.
Del descubrimiento científico al impacto social
Durante el encuentro, varias investigadoras compartieron sus experiencias sobre el camino que sigue un descubrimiento científico hasta convertirse en una patente. Entre las panelistas estuvieron la Dra. Suranganie Dharmawardane, investigadora en biología del cáncer; la Dra. Idhaliz Flores, líder en investigación en salud de la mujer; la Dra. Dalice M. Piñero, experta en nanomedicina; la Dra. Beatriz Zayas, investigadora en toxicología diagnóstica, y la Dra. Michelle Martínez, bioquímica y cofundadora de una empresa científica.
Las especialistas explicaron que el proceso de patentar una invención implica identificar hallazgos con potencial comercial, colaborar con oficinas de transferencia de tecnología, evaluar el mercado y contar con apoyo legal especializado.
También destacaron que el acompañamiento institucional y la mentoría científica son fundamentales para que más investigadoras puedan navegar el complejo proceso de protección de la propiedad intelectual.
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Patentar antes de publicar
Uno de los temas centrales del conversatorio fue la importancia de comprender el valor estratégico de proteger una innovación antes de divulgarla públicamente.
“Como científicas, muchas veces pensamos primero en publicar nuestros descubrimientos. Pero cuando una investigadora también asume el rol de empresaria, cambia la pregunta: ya no es solo qué estamos descubriendo, sino si ese descubrimiento puede resolver un problema real”, explicó la Dra. Idhaliz Flores.
La investigadora añadió que patentar antes de publicar permite proteger adecuadamente el hallazgo y facilitar su desarrollo hacia aplicaciones prácticas que eventualmente puedan llegar al mercado o beneficiar directamente a los pacientes.
El evento concluyó con un llamado a continuar fortaleciendo la representación femenina en la innovación científica, ampliando las oportunidades de educación, mentoría y liderazgo para investigadoras. Aunque Puerto Rico muestra cifras alentadoras, el desafío global sigue siendo aumentar la participación de las mujeres en la generación de propiedad intelectual y en la creación de soluciones científicas con impacto económico y social.

