La obesidad infantil en Puerto Rico se ha convertido en una de las crisis más urgentes de salud pública. Así lo afirma el Dr. Luis Xavier Mayol Vélez, médico de familia, epidemiólogo y autor del libro “Prevención de la Obesidad en Puerto Rico”, una obra que presenta un plan estructurado y basado en evidencia para acompañar a cada niño desde primer grado hasta duodécimo. Su enfoque combina ciencia, educación y un profundo compromiso con el bienestar colectivo.
“La obesidad no es un problema de peso, es una puerta abierta a la diabetes tipo 2, la hipertensión, el hígado graso e incluso la depresión a edades tempranas”, enfatiza el especialista en entrevista con BeHealth, al reflexionar sobre el impacto que esta condición tiene en el desarrollo de los menores.
Una propuesta que mira a la niñez: nutrición, salud mental y movimiento
El Dr. Mayol propone un programa longitudinal donde cada estudiante cuente con metas anuales de salud medibles: índice de masa corporal, circunferencia abdominal, hábitos alimentarios y niveles de actividad física. Esta información se convertiría en parte del expediente educativo y acompañaría al estudiante a lo largo de su formación.
“El niño debe verse como un proyecto de salud integral. Los cambios se logran cuando escuela, familia y comunidad reman en la misma dirección”, afirma.
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En la entrevista también subraya la importancia de los hábitos en el hogar: “Lo que el niño ve en la casa es lo que hará luego. Más agua, menos refrescos; más frutas, menos dulces”. Además, advierte sobre el uso excesivo de pantallas, señalándolo como uno de los factores que promueven el sedentarismo desde edades tempranas.
El peso de la cultura y el ambiente obesogénico
El especialista reconoce que el problema de la obesidad está profundamente ligado a factores económicos y culturales. “En Puerto Rico es más barato comprar comida ultraprocesada que frutas y vegetales”, explica, señalando la dificultad que enfrentan muchas familias para acceder a alimentos frescos. A esto se suma la tradicional dieta cargada en frituras y altos niveles de sal y grasa.
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Otro componente crítico es la normalización del sobrepeso en la sociedad. “Tenemos que dejar atrás la frase “está llenito, pero saludable”. La obesidad es una enfermedad y hay que atenderla con urgencia”, afirma.
Escuelas como motor de cambio
Para el Dr. Mayol, las escuelas tienen un rol transformador. Entre las reformas necesarias destaca la actualización de los menús de los comedores escolares, la incorporación de nutricionistas, la educación física diaria obligatoria y la creación de programas extracurriculares enfocados en la actividad física. También menciona la importancia de los huertos escolares, mercados locales y proyectos comunitarios que mejoren la disponibilidad de alimentos frescos.
El componente emocional es, según él, el más rezagado. “Muchos niños comen por ansiedad, bullying o depresión. No podemos pedirles que coman mejor sin atender las emociones detrás de esa conducta”.
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Un llamado urgente al país
El Dr. Mayol invita a ver la salud infantil como una responsabilidad colectiva. Su llamado es claro: “Cada año que dejamos pasar sin intervenir de forma estructurada, producimos una generación con más enfermedades crónicas”.
Su propuesta busca impulsar un cambio cultural, fortalecer a las familias y crear escuelas más saludables para que los niños puedan desarrollarse con bienestar físico, mental y social.

