En el marco de la Feria de Salud Infantil de la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría, la Dra. Jennifer Beníquez, pediatra residente del Puerto Rico Children Hospital, aclaró las dudas sobre la actividad física en menores con condiciones respiratorias. La experta fue enfática al señalar que el diagnóstico no debe ser una limitante para el desarrollo deportivo.
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«La meta que tenemos los pediatras es controlar el asma de una manera que el paciente pueda participar de lo que son sus actividades del diario vivir, y eso incluye el ejercicio y la participación en deportes», afirmó la Dra. Beníquez durante la entrevista.
Medidas preventivas y el «Plan de Acción»
Para que la integración de los niños con asma y ejercicio sea segura, la doctora destacó la importancia de la preparación previa. Según explicó, el uso de medicamentos de rescate de 10 a 15 minutos antes del esfuerzo físico y un calentamiento adecuado son piezas clave para evitar exacerbaciones.
Sin embargo, el control no depende solo del momento del juego, sino de una estrategia médica previa. «Es importante siempre hablar de cerca con su pediatra para crearle a los pacientes lo que es un Plan de Acción de Asma», recomendó la doctora, añadiendo que este documento permite saber qué medicamentos utilizar en caso de una crisis.
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¿Cuándo detener el entrenamiento?
A pesar de las medidas preventivas, la Dra. Beníquez advirtió que existen señales críticas que los padres y entrenadores no deben ignorar. Si el menor presenta dolor de pecho, tos persistente o dificultad respiratoria, debe ser retirado de la actividad inmediatamente.
«La clave aquí es que el asma esté controlada antes de participar en el deporte. Y padres, siempre andar con sus medicamentos de emergencia a la mano por si son necesarios utilizarlos», puntualizó la pediatra.
Finalmente, se mencionó que factores ambientales como el clima frío o deportes de alta demanda como el fútbol pueden ser detonantes, pero con el tratamiento correcto, cualquier niño puede ser parte del equipo.

