La pediatría no solo trata enfermedades, también acompaña familias, orienta a los padres y ayuda a construir comunidades más saludables. Esa es la visión de la doctora Laura Teresa Domenech, quien ha dedicado su vida no solo al cuidado de los niños, sino también a la formación de nuevos profesionales de la salud y al trabajo comunitario.
Desde muy pequeña supo que quería ser médica. Una experiencia familiar marcó su vida cuando una de sus hermanas enfermó y presentó convulsiones. Estar presente en ese momento y poder ayudar a buscar atención médica fue una situación que la impactó profundamente y que definió su camino profesional. Desde entonces, entendió que quería dedicar su vida a cuidar a otros, especialmente a los niños.
La pediatría como una forma de acompañar a las familias
Para la doctora Domenech, la pediatría fue una elección natural. Siempre ha sentido una conexión especial con los niños y disfruta no solo atender a sus pacientes, sino también conversar con los padres, orientarlos y enseñarles cómo cuidar mejor a sus hijos.
Su visión de la medicina va más allá de los tratamientos. Considera que el médico debe acompañar a las familias, entender su contexto y ayudarlas a crecer sanas y seguras. Para ella, la medicina es también educación, prevención y acompañamiento familiar, no solo diagnóstico y medicamentos.
Formar estudiantes de medicina, una de sus mayores satisfacciones
Además de su trabajo clínico, una parte fundamental de su vocación está en la educación. Disfruta trabajar con estudiantes de medicina, enfermería, salud pública y residentes, porque considera que ellos representan el futuro del cuidado de la salud.
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En su labor como docente, busca enseñar no solo conocimientos médicos, sino también empatía, respeto por los pacientes y sensibilidad social. Considera que entender las dificultades que enfrentan muchas familias ayuda a formar mejores médicos y mejores seres humanos.
La salud también se construye en la comunidad
Otro de los aspectos que más le apasiona es el trabajo comunitario. Participar y planificar ferias de salud y actividades comunitarias le permite llevar servicios médicos a poblaciones que muchas veces no tienen acceso adecuado al sistema de salud.
También disfruta desarrollar proyectos para estudiantes en los que puedan crecer como profesionales y comprender la importancia de servir con compromiso y responsabilidad social. Para ella, el conocimiento médico es fundamental, pero tratar a los pacientes con amor, respeto y sensibilidad es igual de importante.
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La familia, el centro de su vida
En su vida personal, la familia ocupa el lugar más importante. Es el centro de todo lo que hace y su mayor motivación. Disfruta viajar, compartir con sus seres queridos y pasar tiempo con amigos, porque entiende que para cuidar a otros también es importante cuidar la vida personal y emocional.
Su historia refleja que la medicina no solo se construye con ciencia, sino también con vocación, humanidad y compromiso con la comunidad, valores que han marcado su trayectoria profesional y su forma de entender el cuidado de la salud.
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