Dayli Milete es una joven madre puertorriqueña diagnosticada con alopecia, una condición autoinmune que causa la pérdida del cabello. Aunque es la única en su familia con esta condición, ha convertido su historia en una fuente de fortaleza, aceptación y educación para los demás.
El inicio de un camino difícil
Recordando el momento en que recibió el diagnóstico, Dayli confiesa que su primer pensamiento fue “¿por qué?”. El proceso no fue sencillo: “Fue un camino de muchas preguntas y pocas respuestas”, relata. La falta de información y orientación médica inadecuada hizo que su experiencia inicial fuera confusa y emocionalmente retadora.
Con el tiempo, comprendió que la clave estaba en educarse y rodearse de apoyo. Se unió a grupos como Alopecia PR, donde encontró personas que entendían su experiencia.
“Aprendí a fortalecer mi salud emocional, a amarme más, y mi familia fue fundamental en ese proceso de aceptación”, afirma.
Relacionado: Aprendizajes tras el diagnostico de alopecia
Apoyo psicológico: un pilar esencial
Dayli empezó a notar los primeros parches de caída del cabello a los 18 años, cuando aún estaba en escuela superior y era bailarina. “No quería que la gente lo notara. Me afectó mucho, me cambió el ánimo”.
Durante una década, probó distintos tratamientos que le devolvieron algo de cabello, pero tras el nacimiento de su primer hijo a sus 28 años, la condición avanzó a alopecia universal, una forma más severa que implica la pérdida total del vello corporal.
“Desde 2019 no tengo cabello en ninguna parte del cuerpo y no hay indicios de que vuelva a crecer”, comenta.
Rompiendo el estigma con empatía
Dayli admite que muchas veces las personas confunden su condición con cáncer, lo que la motivó a convertirse en una voz visible de educación y empatía, especialmente para los más pequeños.
“Trato de educar a las personas, especialmente a los niños. A veces, cuando un niño pregunta, los padres le dicen ‘no preguntes eso’, pero en realidad ese es el momento perfecto para enseñar y crear conciencia. Hablar abiertamente permite visibilizar la condición y fomentar empatía”, explica Dayli.
Enfoque en bienestar y propósito
Hoy, Dayli Milete enfoca su energía en mantener su salud integral y su bienestar emocional. Convive con otras condiciones como la tiroides, por lo que cuida su alimentación, procura descansar adecuadamente y busca mantener controlados los niveles de estrés, un factor que puede contribuir a la pérdida de cabello.
Su mensaje es claro: la vida con alopecia no termina en el diagnóstico. “Invito a los pacientes a realizar actividades que los apasionen, a compartir momentos en familia y fortalecer la vida espiritual. Todo lo que te ayude a sentirte bien, te da fuerza para seguir adelante”.
Lee también: Médico primario clave en la detección de alopecia y otras causas de pérdida de pelo

