La enfermedad afecta cada vez más a los adultos mayores, un grupo que representa más de un tercio del total de pacientes
La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) ya no es solo una preocupación de la juventud. Actualmente, más de un tercio de los pacientes con EII pertenecen al grupo de edad de 60 años o más , lo que recalca la necesidad de adaptar el enfoque diagnóstico y terapéutico a las complejidades del envejecimiento.
Lee: Simposio de FEAT impulsa la educación en EII
Según el Dr. Víctor Carlo, experto en manejo de estas enfermedades, la prevalencia en adultos mayores es mayor, y este grupo presenta desafíos únicos, desde la coexistencia de otras condiciones de salud hasta el riesgo de polifarmacia y el deterioro cognitivo.
Uno de los principales problemas en este grupo demográfico es el retraso en la identificación de la enfermedad.
«Se estima que el 60 % de los pacientes de edad mayor de 60 años va a tener un diagnóstico tardío o incorrecto en relación a la enfermedad inflamatoria intestinal. Así que hay que tomar en consideración el proceso de envejecimiento de manera temprana en los pacientes de EII para mejorar su calidad de vida y disminuir la mortalidad por la enfermedad», detalló el especialista.
Asimismo, Carlo destacó que evitar este retraso y comenzar el tratamiento de manera temprana es esencial para prevenir el deterioro físico y cognitivo (mental) en los adultos mayores. Un diagnóstico precoz permite controlar la inflamación antes de que cause daños irreversibles o se manifieste como síndromes geriátricos como la fragilidad o la sarcopenia (pérdida de masa muscular).
Te puede interesar: EII: tratamientos y manejo para el Crohn y la colitis ulcerosa
A menudo, los médicos son cautelosos al recetar terapias potentes (como los agentes biológicos) a pacientes mayores debido a la preocupación por los efectos secundarios. Sin embargo, el Dr. Carlo advirtió que el riesgo de la enfermedad sin tratar supera con creces el riesgo de los medicamentos modernos.
«La inflamación activa debido a EII es más perjudicial para el adulto mayor que los riesgos de los efectos secundarios de los tratamientos disponibles hoy día», explicó.
El experto argumentó que, si bien se debe hacer un análisis exhaustivo del perfil de riesgo (especialmente vigilando factores cardiovasculares o antecedentes de cáncer), el uso de tratamientos avanzados no debe limitarse por la edad cronológica. Retrasar una terapia efectiva o una cirugía indicada solo aumenta el tiempo de exposición a la inflamación, elevando la probabilidad de requerir hospitalizaciones y, en última instancia, aumentando la mortalidad en comparación con los pacientes más jóvenes.
En resumen, la clave está en el cuidado multidisciplinario, la vigilancia nutricional, la gestión de la polifarmacia y la acción terapéutica temprana para garantizar que los adultos mayores con EII puedan llevar una vida activa e independiente.

