Profesionales de la salud en la primera línea contra la violencia doméstica

Por: Jacqueline del Toro

En momentos en que Puerto Rico ocupa el segundo lugar en América Latina en la incidencia de violencia doméstica, la Casa Protegida Julia de Burgos ha iniciado el ofrecimiento de talleres de sensibilización dirigidos a profesionales de la salud, con el fin de que puedan detectar a posibles afectadas, viabilizar ayuda y presentar opciones a esas féminas que están en riesgo.

“Nosotras hemos visto un alza en los casos que nos llegan, al igual que los casos de feminicidio. Así que para nosotras es bien importante poder llegar a donde no estamos llegando y que toda la gente tenga la información necesaria. No solo las mujeres; sino los patronos, los médicos, los hospitales, los policías. Todo el mundo tiene una responsabilidad de detener la violencia y poder tener un país de equidad, que es a lo que aspiramos, sostuvo la directora ejecutiva de la organización, Lenna Ramírez Cintrón.

Lamentó que se ha visto cómo esa violencia se está agudizando por las mismas condiciones que vive el país. “Yo digo que es la bomba perfecta. Si las mujeres no tienen acceso a salud, servicios de vivienda y servicios esenciales, esas son barreras para que ellas puedan salir. Poner a disposición de las mujeres los servicios esenciales, es básico para romper la violencia. Nosotras apostamos a que la salud sea parte integral de lo que tenemos que hacer como país para poder erradicar la violencia efectivamente. Sobre todo, la prevención”, añadió Ramírez Cintrón.

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Los profesionales de la salud pueden representar la esperanza de cambio en la realidad que enfrentan las víctimas de maltrato, al detectar las señales que muchas veces estas no platican por temor a su victimario o por vergüenza, por lo que la organización ha ofrecido talleres a estudiantes de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, y el National College y otros lugares, indicó la coordinadora de Salud y Bienestar de Casa Julia, Eva Liz Rodríguez Quiñones.

“Estamos tratando de llegar a las universidades donde se ofrecen cursos de salud porque somos las primeras personas que las vemos cuando llegan a una sala de emergencias, y que podamos abrir ese espacio de confianza para que pueda hablar de la situación. O a lo mejor no se atreve a hablar porque el agresor está cerca, pero si tengo (como profesional de la salud) esa suspicacia, y si yo conozco y si yo me educo, puedo identificar y puedo buscar la forma de ayudarle. O que se lleve la información necesaria para que en el momento que decida hacerlo, lo logre. Que conozca que están los recursos disponibles”, explicó Rodríguez Quiñones, al hablar sobre la iniciativa Taller para la sensibilización de los médicos y personal de la salud.

Y destacó que el primer taller fue muy productivo y satisfactorio, de acuerdo a la retroalimentación que recibieron.

Esta reconoció que, como enfermera, muchas veces trabajan casi automáticamente, “por lo que si llega un paciente con el volumen (de trabajo) que tengo, con el poco tiempo que tengo, las preguntas se hacen automáticamente. Pero si me sensibilizo, esa automaticidad a ser un poco más sensible, voy a identificar que tengo a una paciente que es victima de violencia doméstica. Voy a saber cómo hablarle, qué palabras utilizar que sean más sensibles. Cómo dirigirme de una manera que no sea revictimizante. Abrir un espacio de confianza en el que yo pueda ser ese vehículo que pueda ayudarle a canalizar esa información”, detalló Rodríguez Quiñones sobre lo que buscan con esta iniciativa.

“Si nosotras apostamos a que, para romper los ciclos, siempre el mensaje va dirigido a las víctimas,
yo creo que, como país, tenemos que romper los ciclos. Y eso incluye profesionales de la salud, que muchas veces son el espacio donde ellas pueden recibir esa orientación, son las comunidades, son los vecinos, son los municipios donde se brinda servicios y decirles, simplemente, ‘estoy aquí’. Las personas también son espacios seguros. Creo que es fundamental”, sostuvo, por su lado, Ramírez Cintrón.

Una radiografía sobre la violencia doméstica en Puerto Rico

  • En el 2024, Casa Julia atendió 409 personas. Entre ellas, 190 mujeres recibieron servicios por primera vez, víctimas secundarias (sus hijos) y continuación de servicios.
  • 190 mujeres que recibieron servicios por primera vez están entre las edades de 20 y 76 años El 58 por ciento tiene entre 21 y 40 años.
  • 33 por ciento tienen algún diagnóstico de salud mental.
  • 22 por ciento tiene alguna condición crónica de salud.
  • 60 por ciento tiene ingresos menores de 1,500 dólares al mes.
  • 9 de cada 10 ha sufrido violencia emocional, y siete de cada 10 ha padecido violencia física.
  • En el renglón de educación a la comunidad, alcanzaron 4,107 personas.
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