Cuando pensamos en creatividad, generalmente nos vienen a la mente personas que trabajan en las artes: escritores, actores, artistas plásticos, artesanos, compositores, etc. Pero la “creatividad” también define la habilidad del ser humano para generar nuevas ideas o conceptos y, “encontrar formas innovadoras de resolver problemas.” Y a esto último es a lo que dedico esta columna.
Todos y todas conocemos personas que se ahogan en un vaso de agua. Ante una situación que requiere enrollarse las mangas y meter mano, se paralizan. En nuestra cultura nos referimos a ellas con un “es que ella es ‘poquita’”, queriendo decir que no tiene la asertividad o empuje que requiere manejar estresores. Al otro lado tenemos a los que siempre buscan cómo resolver, cómo “meter mano”, y que se resisten a tirar la toalla hasta que hayan intentado todas las opciones.
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Contar con personas así en nuestros equipos de trabajo, en nuestras amistades o familias es una bendición, porque el ser o estar rodeados de personas creativas siempre va a hacernos la vida más fácil. Yo tiendo a ser bastante creativa y rápida a la hora de resolver situaciones. Hace unos días una amiga me recordó que es posible que tenga que ver con el hecho de que soy la mayor de seis, y que los primeros cinco nos llevamos de año y medio a dos entre uno y otro. Eso quiere decir que desde niña de alguna forma aprendí no solo a cuidar y sentirme responsable por los que iban llegando, sino a ser independiente, porque crecí rodeada de personitas más pequeñas que requerían más atención.
Pero aún así, ha habido muchos momentos en que me he trancado ante una situación o un problema, y la solución ha llegado a través de la persona que yo menos me imaginaba. De ahí el valor de aprender a trabajar en equipo y a escuchar las ideas de otros. Siempre va a haber alguien más creativo que uno. Esta capacidad para la creatividad ante los problemas es una de las fortalezas más grandes que puede tener un ser humano, especialmente en estos momentos históricos e histéricos que estamos viviendo, unos marcados por el cambio constante el cual no siempre es para bien.
Leyendo sobre el tema me encontré con algunas de las características que tienen las personas que son creativas ante retos. ¿Con cuántas de ellas te identificas?
Las personas creativas abordan problemas de forma diferente a otros porque:
- En vez de ver el problema como una carga, lo interpretan como una oportunidad para crecer, aprender o retarse.
- Evitan ser rígidos y estancarse en una solución para las cosas. Tienden, por el contrario, a ser flexibles y a intentar soluciones inesperadas y alternativas fuera de lo común.
- Se sienten cómodas con el cambio y por lo tanto pueden manejarlo más saludablemente. No quiere decir que haya situaciones que les causen ansiedad, pero canalizan esa ansiedad de forma creativa y viven el presente, entendiendo que no pueden controlarlo todo.
- Pueden reconocer patrones en las situaciones que han vivido. De esa forma pueden acceder esa sabiduría que han desarrollado ante otros retos, o que le han compartido personas a su alrededor.
- No se paralizan ante una situación, sino que la ven como algo con lo cual “jugar” o “experimentar”. La interpretan como: “Vamos a ver qué pasa si intento esto”. Así sienten menos presión por encontrar la solución perfecta y fluyen.
Hay obstáculos que no vamos a poder remover. Están ahí, son una realidad, y la única solución va a ser caminar alrededor de ellos o buscar otra ruta. Pero no me cabe duda de que todos podemos comenzar a desarrollar mayor creatividad a la hora de resolver la mayoría de nuestros retos. Hacerlo nos va a ayudar a desarrollar más optimismo, autoestima y confianza en nuestra capacidad para manejar emociones difíciles.
Te invito a que comiences hoy, en lo pequeño y en lo grande, a conectarte con la creatividad, la tuya y la de los que te rodean.

