Irritabilidad en autismo: señales de alerta, manejo y el impacto en las familias, según la Dra. Joahnibel Reyes

La irritabilidad y las conductas agresivas en personas con autismo pueden esconder condiciones médicas y emocionales que requieren atención inmediata. Así lo explicó la doctora Joahnibel Reyes durante una conferencia enfocada en la evaluación y manejo de estos síntomas, donde enfatizó la importancia de identificar las causas detrás de la conducta y no limitarse únicamente a controlarla.

La especialista advirtió sobre la necesidad de reconocer tempranamente signos de catatonía en pacientes dentro del espectro autista, una condición neuropsiquiátrica grave que puede evolucionar rápidamente y convertirse en una emergencia médica.

Catatonía en autismo: una emergencia médica que no debe ignorarse

Durante su intervención, la psiquiatra explicó que la catatonía puede manifestarse mediante síntomas como lentitud marcada en los movimientos, disminución significativa del habla, inmovilidad repentina o aumento de movimientos estereotipados.

“La catatonía maligna es una emergencia médica”, alertó.

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Asimismo, señaló que cambios abruptos en la comunicación también deben llamar la atención de familiares y cuidadores. “Hablaba mucho y dejó de hablar; eso también es un signo importante”, indicó.

La especialista añadió que alteraciones en la presión arterial, la temperatura corporal o el pulso pueden ser señales de progresión hacia una catatonía maligna, por lo que insistió en acudir de inmediato a servicios de emergencia si aparecen estos síntomas.

“Si usted observa estos síntomas, debe acudir a sala de emergencia”, sostuvo.

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El impacto emocional en cuidadores y familias

La doctora Reyes también abordó el impacto que generan la irritabilidad y las conductas agresivas en el entorno familiar y educativo. Explicó que muchos niños son retirados antes de terminar la jornada escolar debido a dificultades conductuales, lo que incrementa el estrés en los hogares.

“Muchos padres están tratando de trabajar y sostener a sus familias mientras manejan estas situaciones”, expresó.

Además, reconoció el desgaste emocional que enfrentan los cuidadores y destacó la necesidad de brindarles apoyo. “El burnout de los cuidadores es real y necesita atención”, afirmó.

Comprender la conducta es parte fundamental del tratamiento

Uno de los puntos centrales de la conferencia fue la importancia de identificar qué provoca la irritabilidad o agresividad. La especialista explicó que la evaluación debe analizar dónde ocurre la conducta, cuándo aparece, qué factores la desencadenan y cuál es su función.

“Hay que entender cuál es la función de la conducta”, señaló.

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Como ejemplo, mencionó el caso de una paciente cuya irritabilidad severa estaba relacionada específicamente con el uniforme escolar. “Lo que le molestaba era ponerse el uniforme”, explicó.

Según indicó, algunas conductas pueden representar intentos de escapar de situaciones incómodas, comunicar malestar o buscar regulación sensorial.

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ABA y comunicación funcional: pilares del manejo no farmacológico

La psiquiatra destacó que el Análisis Conductual Aplicado (ABA) continúa siendo la intervención con mayor respaldo científico para abordar conductas problemáticas en autismo.

“ABA es lo que más evidencia científica tiene”, aseguró.

Explicó que este enfoque permite identificar las causas de la conducta y enseñar herramientas funcionales que sustituyan comportamientos problemáticos.

Además, resaltó la importancia de fortalecer la comunicación en niños con autismo. “Si los niños no pueden comunicar sus necesidades, la conducta va a continuar”, afirmó.

Medicamentos, monitoreo y eliminación del estigma

Sobre el tratamiento farmacológico, la especialista aclaró que medicamentos como la risperidona y el aripiprazol están aprobados para irritabilidad asociada al autismo, aunque no específicamente para agresividad.

“El medicamento no elimina el detonante; ayuda a disminuir la intensidad”, explicó.

También advirtió sobre la importancia del monitoreo médico continuo debido a posibles efectos secundarios y complicaciones como discinesia tardía o síndrome neuroléptico maligno.

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Finalmente, insistió en la necesidad de eliminar el estigma alrededor del uso de medicamentos cuando son necesarios para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

“Estos niños muchas veces están haciendo lo mejor que pueden con las herramientas que tienen”, concluyó.

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