¿Es vagancia o miedo?

Me ha ocurrido muchas veces. Tengo una meta que alcanzar…algo que necesito concluir, o comenzar, y le doy largas al asunto. Es como si hubiese una pared que no me permite dar ese primer o último paso. Y muchas veces me he preguntado ¿será vagancia o miedo? 

Cuando se habla de miedo a trabajar hacia algo que ansiamos, generalmente pensamos que lo que nos detiene es el miedo a fracasar.  Pero lo cierto es que el miedo al éxito puede ser tan o más paralizante. “¿Y si esto funciona?” “¿Y si voy a tener que balancear todavía más cosas en mi ya complicada vida?” “¿Y qué nueva responsabilidad conllevará el que esto se dé?”

Lee: Cuídate, mamá…

Esas son algunas de las preguntas que consciente o inconscientemente podemos hacernos y que pueden convertirse en obstáculos para avanzar.  No conozco a nadie que no haya “fracasado”, por lo tanto, tenemos mucha más experiencia con el fracaso que con el éxito.  Es algo que hemos aprendido a manejar. El éxito, no siempre.  Así que sí, ese miedo a que las cosas salgan mejor de lo que podemos pensar, puede ser un estorbo en el camino, aunque parezca algo contradictorio.

Por otra parte, tenemos la vagancia. Esa también se ha manifestado en mi vida. Es como una dejadez que responde al pensamiento de que “más tarde brego con esto”. Me hace pensar en una de las frases más conocidas del Buda, esa que dice: “El peor error de los seres humanos es pensar que tienen tiempo.” Y en ese pensar la vida nos pasa por el lado y no nos damos ni cuenta.  

Y aunque esa “vagancia” física o emocional puede parecer falta de “ganas”, a veces es la consecuencia de visualizar lo que tenemos por delante como una montaña demasiado difícil de escalar. Es una sensación abrumadora que nos paraliza, y eso no necesariamente quiere decir que somos “vagos”. A veces nos sentamos a esperar que algo nos motive, y nos saque de ese estancamiento. 

En mi caso, cuando me he sentido estancada, mi motivación siempre ha sido conectarme con mi propósito, definir claramente porque este proyecto o esta acción es importante. Y una vez me conecto con mi propósito, busco dar un primer paso, aunque sea un pasito de bebé, hacia esa meta. Sorpresivamente, una vez comenzamos a movernos, por más pequeño que nos parezca el esfuerzo, la motivación y el entusiasmo comienzan a manifestarse. Y una vez hay entusiasmo, el resto es disciplina. 

Si estás en proceso de alcanzar una meta, empezar o terminar un proyecto, comparto lo que a mi me ha servido: 

  • Define porqué esto es importante para ti y conéctate con tu propósito
  • Escribe un plan de acción (que necesitas hacer tú, que ayuda tienes que pedir si alguna, y cuanto tiempo puedes realmente dedicarle a esto) Y, sin ponerte mucha presión, establece fechas limites para las diferentes etapas que debes completar. 
  • Da un primer paso (esa llamada que tienes que hacer, esa primera página que tienes que escribir, ese tiempo que tienes que reservar) El lograr dar un primer paso te va a abrir camino. 
  • Establece una disciplina en términos de tiempo y energía, que vas a dedicar a esta meta.  Y si se te hace difícil cumplir con tus términos, busca a alguien que te ayude, puede ser desde un “coach” profesional que te asista en la organización, hasta esa amiga o amigo que te va a poner la amorosa presión que necesitas.  (yo tengo los míos). 
  • Habrá días o semanas en que avances más que otros.  Ten paciencia y compasión contigo.  Recuerda que pasos lentos siguen siendo pasos.  Lo importante es no dejar de caminar. 

Si sigues estas recomendaciones, y sueltas las expectativas de si va o no a salir bien, de que van a pensar los demás, o de si esto va a ser perfecto, lograrás lo que quieres.  A veces es posible que tengamos que adaptar nuestros planes en el proceso. Pero, aunque veces las cosas no salen como nosotros quisiéramos, pueden salir mejores… ¡Voy a ti!

También puedes leer: Cuidado con la gravedad…

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Comenta

spot_img

Articulos relacionados

Las más Recientes