Alimentación y enfermedades inflamatorias intestinales: claves para manejar los brotes y mejorar la calidad de vida

Las enfermedades inflamatorias intestinales (EII), como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, no solo transforman la rutina de quienes las padecen, sino también su relación con la comida. Durante los brotes inflamatorios, algo tan cotidiano como elegir qué comer puede convertirse en un reto lleno de temor e incertidumbre. Por eso, la alimentación adecuada y personalizada se convierte en una herramienta esencial para mantener el bienestar y favorecer la remisión.

Durante una entrevista con BeHealth desde Plaza del Caribe en Ponce, la nutricionista Walesca Aponte explicó cómo adaptar la dieta según la etapa de la enfermedad y por qué evitar la desinformación es fundamental para prevenir complicaciones nutricionales.

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La alimentación cambia según la fase de la enfermedad

La especialista destacó que el primer paso es identificar si el paciente atraviesa un brote inflamatorio o una etapa de remisión, ya que las necesidades nutricionales son distintas.

“Cuando tenemos este tipo de condición es importantísimo definir en qué fase nos encontramos”, explicó la licenciada. Según detalló, durante el brote se recomienda una alimentación baja en fibra para disminuir el tránsito intestinal y evitar irritación digestiva.

En esta etapa suelen eliminarse alimentos como granos, nueces, productos integrales y frutas con cáscara, mientras que las preparaciones fritas o ultraprocesadas también deben evitarse.

“Las cosas fritas, la grasa y alimentos procesados no deben utilizarse en esa fase de brote”, señaló Aponte. Además, recomendó optar por métodos de cocción más suaves, como alimentos hervidos, al vapor o a la plancha.

El miedo a comer también afecta la recuperación

Uno de los aspectos más importantes que resaltó la nutricionista es el impacto emocional que generan los síntomas digestivos. Muchas personas desarrollan temor hacia ciertos alimentos incluso cuando ya están en remisión.

“En el brote es tanto el temor que se tiene que entonces cuando entran a la fase de remisión aún mantienen el temor y no se lo comen pudiéndolo hacer”, explicó.

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Por ello, durante la remisión los alimentos eliminados deben reincorporarse de forma gradual y observando la tolerancia individual. El proceso puede comenzar con frutas en puré o compotas antes de avanzar hacia alimentos frescos.

La profesional insistió en que la alimentación debe ser variada para evitar deficiencias nutricionales, especialmente de vitaminas como la A, D, E, ácido fólico y vitamina B12, cuya absorción puede verse afectada durante los brotes.

Hidratación y suplementos: claves durante el brote

La hidratación también ocupa un lugar fundamental en el manejo de las EII. Según explicó Aponte, durante los episodios de diarrea es importante controlar adecuadamente el consumo de electrolitos.

“Necesitamos mucho la hidratación”, afirmó la especialista, quien indicó que algunas bebidas comerciales pueden ayudar a cuantificar los minerales y electrolitos que necesita cada paciente.

Asimismo, advirtió que algunas tendencias populares en redes sociales no siempre son seguras para quienes atraviesan un brote intestinal.

“Los pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales no deben dejarse llevar por Instagram ni por la medicina folclórica. Es bien importante visitar primero a su nutricionista”, recomendó.

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La dieta debe ser personalizada

La nutricionista subrayó que no existe una dieta universal para todos los pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales. Cada persona puede tolerar alimentos diferentes, por lo que la evaluación profesional es indispensable.

“El nutricionista le va a hacer un historial de lo que está consumiendo y tolerando. Basado en eso se hacen los ajustes”, explicó.

También recomendó vigilar la pérdida de peso y buscar atención médica si esta ocurre rápidamente, especialmente en pacientes recién diagnosticados.

Entre los alimentos que deben evitarse durante los brotes mencionó el café, los cítricos, los alimentos fritos, procesados, con leche y altos en grasa. Sin embargo, aclaró que muchos de ellos pueden reintroducirse gradualmente en la remisión, siempre observando cómo responde el organismo.

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La especialista concluyó que el objetivo principal es mantener un buen estado nutricional y mejorar la calidad de vida del paciente a través de una alimentación adecuada y supervisada.

La entrevista:

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