La falta de información clara y la deshumanización en las instituciones de salud agravan la crisis emocional de las familias
La comunicación efectiva entre el personal de salud y las familias es un procedimiento clínico tan vital como canalizar una vía venosa, pero las barreras en el sistema y la pérdida del humanismo amenazan con transformar la experiencia hospitalaria en un escenario de incertidumbre y crisis.
Así lo afirmó la periodista y catedrática, la Dra. Mariliana Torres, durante el Primer Congreso de Enfermería de BeHealth, donde alertó sobre el impacto de la «información asimétrica», un desequilibrio en el que el profesional mantiene el control absoluto de los datos mientras los familiares enfrentan el estrés emocional sin guías claras.
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La experimetada periodista explicó que el problema principal surge cuando el personal asume erróneamente que el paciente ya entiende su condición, ignorando que el miedo y la negación bloquean la retención de datos. Cuando este canal se rompe, la falta de respuestas detona conductas hostiles en las salas de espera.
Para revertir esta desconexión, Torres enfatizó que la palabra y la presencia física del profesional son herramientas terapéuticas indispensables.
«Sanamos con la técnica, pero consolamos con la palabra», afirmó Torres, al defender que una comunicación empática y pausada tiene el poder directo de salvar vidas.
Además, el foro también sirvió de escenario para que profesionales de la enfermería denunciaran una tendencia preocupante en los centros hospitalarios: la pérdida de la identidad del paciente, a quien con frecuencia se le desplaza su nombre y apellido para llamarlo por su diagnóstico o el número de su cama.
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Para frenar esta práctica, Torres urgió al personal a validar el estado clínico antes de informar, a presentarse formalmente al inicio de cada turno y a dominar el lenguaje corporal para transmitir seguridad frente a los familiares exhaustos.
Del mismo modo, delimitó los roles institucionales al recordar que, aunque existan deficiencias de comunicación en otros niveles, la responsabilidad de discutir diagnósticos complejos y pronósticos graves le compete estrictamente a la clase médica.
«El enfermero y el médico son quienes tiene el control de la información y deben poder definirla efectivamente para para que el paciente y su familia puedan entender. Porque de lo contrario la familia va a caer en incertidumbre. Es sumamente importante que la información sea clara y precisa para la comodidad del paciente y de la familia», expresó Torres.
En un entorno clínico cada vez más automatizado y bajo presión, recordar que detrás de cada diagnóstico hay una historia humana sigue siendo el factor determinante para garantizar una atención médica verdaderamente integral y digna.

