Un 45 % del riesgo de demencia se podría prevenir o retrasar: la OMS actualiza sus directrices

La demencia abarca un grupo de trastornos caracterizados por una disminución del nivel cognitivo anteriormente alcanzado que afecta las actividades de la vida cotidiana y al funcionamiento social, siendo uno de los mayores retos mundiales para la atención sanitaria y social.

Esta es una condición que empeora con el tiempo, y, aunque es más común a partir de los 65 años, no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. El miércoles 15 de julio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó la actualización de las directrices sobre la reducción del riesgo de deterioro cognitivo y demencia que proporcionan a los países recomendaciones basadas en evidencia para ayudar a prevenir o retrasar la aparición de la demencia. 

También puedes leer: Optimismo y salud cerebral: ¿Es la clave para evitar la demencia?

La demencia es una enfermedad que no tiene cura, sin embargo, existen factores de riesgo modificables como el tabaco, el consumo de alcohol, el aislamiento social, la inactividad física, la contaminación atmosférica y enfermedades no transmisibles como la hipertensión o la diabetes, pueden representar cerca del 45 % del riesgo.

¿En qué consisten las directrices?

La OMS indica que más de 57 millones de personas en todo el mundo viven con demencia y la cifra de individuos a los que cada año se les diagnostica esta condición, asciende prácticamente a 10 millones. Además, la enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia y se estima que representa entre el 60 % y el 70 % de los casos.

Las directrices actualizadas que muestran que la base empírica ha crecido de forma significativa desde que la OMS formuló en 2019, sus recomendaciones de la reducción del riesgo de demencia contienen recomendaciones consolidadas sobre el abordaje de conductas que no son saludables, el manejo de afecciones médicas y la reducción de exposición a factores ambientales.

El Director General de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus indicó que, “actualmente tenemos más información que nunca sobre qué impulsa el riesgo de demencia y, estas directrices traducen estos conocimientos en medidas prácticas”.

¿Cuáles son?

Las directrices establecidas recomiendan diferentes conductas saludables e intervenciones sobre el modo de vida encaminadas en la reducción de demencia, en ellas el entrenamiento cognitivo y la estimulación cognitiva o participación en actividades sociales para adultos.

En la actualización se incluyen intervenciones que contribuyen en la reducción del riesgo de enfermedades no transmisibles como lo son:

  • Aumentar la actividad física
  • Abandonar el consumo de tabaco
  • Reducir el consumo de alcohol
  • Establecer una dieta saludable 
  • Una nueva recomendación a reducir la exposición  a la contaminación atmosférica

Entre tanto, estas directrices no recomiendan como intervención para reducir el riesgo de deterioro cognitivo y/o demencia:

  • Suplementación con vitaminas B y E 
  • Omega-3
  • Ácidos grasos poliinsaturados 
  • Multivitaminas/minerales en ausencia de una deficiencia diagnosticada

La OMS indicó que la demencia incide en la capacidad de una persona para vivir de forma independiente, trabajar y funcionar e impone una carga significativa a familias y cuidadores.

Lee: Avances científicos recientes refuerzan la esperanza frente al alzhéimer en 2026

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Comenta

Articulos relacionados

Las más Recientes