Nueve meses de cambios: cómo acompañar tu columna durante el embarazo

Dr. Sebastián Bonnin
Quiropráctico

Durante el embarazo, el cuerpo atraviesa un proceso de adaptación mientras sostiene el desarrollo de una nueva vida. Al mismo tiempo, la mujer continúa trabajando, cuidando de su familia y realizando sus actividades cotidianas. Por eso, reconocer y atender las molestias que pueden surgir como consecuencia de esos cambios puede contribuir a que transite esta etapa con mayor movilidad y comodidad.

Por nueve meses, el cuerpo de la mujer experimenta una serie de transformaciones para adaptarse al desarrollo y crecimiento del bebé. A medida que crece el bebé, el aumento de peso y del volumen abdominal desplaza el centro de gravedad hacia adelante, lo que provoca cambios en la postura, acentúa la curva natural de la zona lumbar e, incluso, cambiando la forma de caminar. Como compensación, se producen ajustes en la pelvis, la espalda, el cuello y los hombros.

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A estos cambios se suma el efecto de las hormonas. La relaxina aumenta la movilidad de tus ligamentos y articulaciones, particularmente la pelvis, preparando el cuerpo para el parto. Sin embargo, esa combinación de una mayor movilidad articular, nueva postura y la distribución del peso puede traducirse en estrés físico causando subluxaciones vertebrales (vértebra desalineada causando interferencia nerviosa) manifestadas con tensión muscular, molestias lumbares o pélvicas y una sensación de que el cuerpo no se siente tan estable como antes.

Estas subluxaciones vertebrales causan presión o irritación sobre los nervios. Hay mujeres que sienten dolor que baja hacia los glúteos o las piernas (ciática), así como hormigueo o entumecimiento. La retención de líquidos puede contribuir a exacerbar las sublimaciones preexistentes creando compresión de nervios en otras áreas, como ocurre con el síndrome del túnel carpiano durante el embarazo.

Nada de esto significa que la mujer esté enferma. Solo que el cuerpo no está expresando su función normal. Lo normal es que el cuerpo se adapte a los cambios que acompañan el embarazo, y por eso hay alternativas que ayudan a manejar estas adaptaciones que pueden generar tensión e incomodidad.

Cuando el cuidado quiropráctico puede ayudar

El cuidado quiropráctico durante el embarazo se enfoca en identificar y corregir las subluxaciones vertebrales que están causando esas molestias musculoesqueléticas y las restricciones de movilidad que van surgiendo. Las técnicas se adaptan a cada etapa de gestación, tomando en consideración la salud y los cambios que experimenta el cuerpo y las necesidades particulares de cada mujer. La atención durante el primer trimestre no necesariamente será la misma que en el tercero.

El cuidado quiropráctico prenatal puede contribuir a:

● Alivio de molestias lumbares y pélvicas: la incomodidad asociada al aumento de peso, al cambio de centro de gravedad y a los ajustes de postura.

● Menos tensión muscular: la espalda, las caderas y las estructuras que están cargando más de lo acostumbrado.

● Más movilidad y comodidad: Atender las restricciones puede facilitar movimientos y actividades cotidianas, desde dormir y levantarse de la cama, cargar otro hijo, entre otras.

● Adaptación a los cambios posturales: según crece el abdomen, cambia la postura y la distribución del peso. El cuidado se enfoca en esas alteraciones.

● Apoyo a la movilidad y función biomecánica de la pelvis: trabajar restricciones articulares y musculares para favorecer un funcionamiento eficiente de esa región.

● Síntomas relacionados con irritación nerviosa: cuando hay cambios musculoesqueléticos que generan presión sobre un nervio, la evaluación ayuda a identificar los factores mecánicos asociados a dolor irradiado, hormigueo o entumecimiento.

● Condiciones favorables para el movimiento del bebé: una pelvis con buena movilidad y sin restricciones significativas puede contribuir a mantener condiciones físicas favorables para que el bebé tenga espacio para moverse y acomodarse.

● Sistema nervioso y respiración: al trabajar la postura y relajar la musculatura del tronco, se puede mitigar el impacto de los cambios físicos sobre el diafragma y la caja torácica.

● Digestión y otros síntomas: algunas pacientes reportan mejoría en molestias como la acidez, las digestiones lentas, las náuseas o los dolores de cabeza cuando se ajustan sus subluxaciones vertebrales. La respuesta varía de persona a persona.

Entre los métodos especializados está la técnica Webster, un ajuste específico para mujeres embarazadas. Su propósito es atender las subluxaciones de la pelvis y favorecer el funcionamiento biomecánico de esa región, incluyendo la tensión de los ligamentos y músculos que pueden limitar el movimiento normal del bebé dentro del útero.

La respuesta al cuidado quiropráctico puede variar según la etapa del embarazo, la condición de salud y las necesidades particulares de cada mujer. El plan de cuidado y la frecuencia de las visitas se establece luego de una evaluación individualizada y, cuando sea necesario, en coordinación con el equipo de profesionales que atiende el embarazo.

Lo importante es reconocer que atravesar un embarazo no significa tener que resignarse durante nueve meses al dolor o a la incomodidad. Es una etapa de grandes transformaciones en la que atender las necesidades del cuerpo puede contribuir a mantener la movilidad, manejar las molestias musculoesqueléticas y procurar mayor comodidad y bienestar a medida que avanza la gestación.

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