Autismo y neurodiversidad: cómo ha cambiado la forma de entender el espectro autista

Hablar de autismo ya no es lo mismo que hace 20 años. Lo que antes se entendía como una condición limitada a ciertos comportamientos muy marcados, hoy se reconoce como un amplio espectro de formas de funcionamiento cerebral. Para la doctora Estefanía García Paredes, este cambio ha transformado no solo los diagnósticos, sino también la manera en que las familias, los médicos y la sociedad comprenden la neurodiversidad.

“La forma en que yo estudié el autismo cuando empecé mi camino como psiquiatra es muy diferente al concepto que tenemos hoy como trastorno del espectro autista”, explicó la especialista durante una entrevista con BeHealth sobre los avances y debates actuales alrededor del tema.

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Del autismo clásico al espectro autista

Durante años, el llamado autismo clásico de Kanner estuvo asociado a personas con importantes dificultades de comunicación, conductas repetitivas y, en muchos casos, discapacidad intelectual. Sin embargo, la doctora García señala que hoy el panorama es mucho más amplio.

“El trastorno del espectro autista abarca una cantidad de funcionamientos y condiciones. En un extremo puede estar el autismo clásico y en otro personas con alto funcionamiento, antes llamadas síndrome de Asperger”, afirmó.

La especialista destacó que muchas personas dentro del espectro presentan habilidades cognitivas sobresalientes en áreas específicas, mientras enfrentan desafíos en la interacción social o la regulación emocional. Por eso, insiste en que cada vez es más importante hablar de neurodivergencia y no únicamente de discapacidad.

“A mí me gusta hablar de un cableado distinto. Son cerebros que funcionan de una forma diferente y que pueden tener fortalezas enormes en determinadas áreas”, explicó.

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Un diagnóstico que sigue evolucionando

Uno de los puntos que más controversia genera actualmente es la desaparición del término síndrome de Asperger dentro de las clasificaciones diagnósticas modernas, como el DSM-5 revisado.

“Todavía hay mucha polémica porque parte de la comunidad Asperger sentía que no se identificaba con el término autismo”, comentó la psiquiatra.

Para García, el concepto continúa en construcción y requiere pensamiento crítico tanto en la práctica médica como en la formación de nuevos especialistas. “Hoy enseñamos el diagnóstico de manera muy distinta a como lo hacíamos hace 15 años”, aseguró.

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Más familias reconocen las señales tempranas

La médica explicó que actualmente muchos niños llegan a consulta por problemas de aprendizaje, dificultades sociales o conductas particulares, sin que inicialmente se piense en un diagnóstico de trastorno del espectro autista.

Sin embargo, destacó un cambio importante: cada vez más padres llegan hablando de neurodiversidad y buscando comprender cómo funciona el cerebro de sus hijos.

“Las familias ya no llegan con una actitud fatalista, sino diciendo: ‘quiero entender qué está pasando para ayudarlo de la mejor manera’”, señaló.

Además, recordó que la detección temprana puede mejorar el pronóstico y la calidad de vida, especialmente porque se trata de cerebros en desarrollo.

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Los mitos sobre el autismo todavía persisten

Aunque el conocimiento sobre el espectro autista ha avanzado, la especialista considera que aún existen muchos estigmas, especialmente alrededor de la autonomía y el futuro de las personas diagnosticadas.

“El gran mito es pensar que una persona con autismo no podrá trabajar, tener pareja o desarrollar una vida autónoma”, afirmó.

También se refirió a la falsa relación entre vacunas y autismo, un tema que sigue generando desinformación en algunas familias. “La evidencia científica no muestra que las vacunas estén en el origen del autismo”, aclaró. Además, advirtió que dejar de vacunar representa un riesgo para la salud pública, ya que puede facilitar el regreso de enfermedades que habían sido controladas.

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La sociedad empieza a entender la neurodiversidad

Para la doctora García, el activismo, las redes sociales y las producciones audiovisuales han ayudado a visibilizar distintas formas de funcionamiento cerebral.

“El mundo está empezando a pensar que tal vez esto no es una enfermedad que haya que quitar, sino una manera diferente de funcionar”, expresó.

La especialista también considera que el tabú hacia la psiquiatría ha disminuido con los años. “Ir al psiquiatra hoy se entiende más como buscar ayuda para la salud mental, igual que ir al médico del corazón o de los huesos”, concluyó.

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