Terapeuta ocupacional ofrece algunas recomendaciones para el uso adecuado de la mochila
Por Arleen Bolorín
Terapeuta ocupacional y presidenta CPTOPR
Cada inicio de clases vuelve a surgir una preocupación recurrente: el peso de las mochilas y la forma en que niños y jóvenes las utilizan. Sin embargo, el uso adecuado de la mochila no es un tema exclusivo de la población escolar. Estudiantes universitarios y adultos que diariamente transportan computadoras, documentos y otros equipos también pueden verse afectados por una mala distribución del peso.
Desde la perspectiva de la terapia ocupacional, la mochila forma parte de las actividades cotidianas y su uso correcto contribuye a prevenir lesiones, promover una buena postura y favorecer un desempeño seguro e independiente en las ocupaciones diarias. Es importante que el peso de la mochila se distribuya uniformemente por todo el cuerpo y que sea soportada por sus músculos más fuertes: los músculos de la espalda y el abdomen.
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Por el contrario, cuando se carga un peso excesivo o se utiliza de forma incorrecta, pueden aparecer molestias como dolor en la espalda, cuello y hombros, adormecimiento de brazos y manos, fatiga muscular, alteraciones posturales e incluso dificultades para realizar otras actividades con comodidad.
Uno de los errores más comunes es cargar la mochila utilizando un solo tirante. Esta práctica provoca que un lado del cuerpo soporte mayor carga que el otro, aumentando la tensión muscular y la presión sobre nervios y articulaciones. Asimismo, cuando la mochila queda demasiado baja y descansa sobre la región lumbar o las nalgas, incrementa el esfuerzo sobre la espalda baja.
¿Cómo elegir la mochila adecuada?
Desde la terapia ocupacional se recomiendan los siguientes criterios para seleccionar una mochila funcional, cómoda y segura:
- La mochila debe ajustarse al tamaño, la edad y las necesidades de la persona que la utilizará.
- Preferir mochilas con dos tirantes anchos, acolchados y ajustables para distribuir el peso de manera uniforme.
- Escoger modelos con respaldo acolchado que brinden mayor comodidad y soporte.
- Seleccionar mochilas con varios compartimentos que faciliten una mejor organización y distribución del peso.
- Considerar el uso de mochilas con ruedas cuando sea necesario transportar diariamente una cantidad considerable de libros o materiales.
- Evitar comprar mochilas demasiado grandes únicamente por su apariencia o capacidad, ya que esto puede propiciar que se cargue más peso del recomendable.
Una vez seleccionada la mochila adecuada, es fundamental adoptar hábitos de uso correctos que contribuyan a proteger la salud musculoesquelética, mantener una buena postura y reducir el riesgo de lesiones. A continuación, se presentan algunas recomendaciones para utilizarla de forma segura:
- Como regla general, el peso de la mochila no debe exceder aproximadamente el 10 % del peso corporal de la persona que la utiliza.
- Utilizar siempre ambos tirantes sobre los hombros para distribuir el peso de manera uniforme.
- Ajustar las correas para que la mochila permanezca cerca del cuerpo y descanse sobre la parte media de la espalda, sin quedar a más de cuatro pulgadas por debajo de la cintura.
- Si la mochila cuenta con correas para el pecho o la cintura, utilizarlas para mejorar la distribución de la carga y aumentar la estabilidad.
- Colocar los objetos más pesados en el compartimiento más cercano a la espalda y los más livianos en la parte frontal o en los compartimientos externos.
- Revisar periódicamente el contenido de la mochila y retirar los artículos que no sean necesarios para evitar cargar peso adicional.
- Al levantar una mochila pesada, flexionar las rodillas y utilizar la fuerza de las piernas, evitando inclinar la espalda o realizar movimientos bruscos.
- Cuando se utilice una mochila con ruedas, empujarla cuando sea posible o alternar la mano con la que se hala para evitar sobrecargar un solo lado del cuerpo.
Se recomienda fomentar la actividad física de forma regular a todas las edades para el fortalecimiento del cuerpo para mayores cargas con menor riesgo de lesión. Para aclarar dudas, se recomienda consultar con un profesional en terapia ocupacional.
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