El agua puede ser una fuente maravillosa de diversión y ejercicio para las familias, pero también representa uno de los mayores peligros para la seguridad de los más pequeños. Desafortunadamente, los casos de ahogamiento en ríos, piscinas y playas siguen siendo noticia frecuente, convirtiéndose en una de las primeras causas de muerte en niños de 1 a 4 años de edad.
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Ante esta realidad, surge una pregunta muy común entre padres y cuidadores: ¿cuándo está listo un hijo para dar sus primeros pasos en el agua? La Dra. Nerian Ortiz, pediatra hospitalista y presidenta de la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría, comparte las pautas clave para identificar el momento adecuado para que los menores comiencen a aprender a nadar de forma segura.
La edad recomendada por los expertos
De acuerdo con la Academia Americana de Pediatría (AAP), la prevención del ahogamiento debe ser una prioridad absoluta para todas las familias. Aunque muchos padres buscan clases de natación desde los primeros meses de vida, el verdadero desarrollo físico y mental óptimo ocurre un poco después.
La Dra. Ortiz señala que, por lo general, un niño saludable alcanza las destrezas motoras y el neurodesarrollo necesarios para aprender a nadar a los 4 años de edad. A partir de esta etapa, sus cuerpos y mentes están preparados para asimilar las técnicas básicas de supervivencia y desplazamiento en el agua.
¿Qué pasa con los bebés menores de un año?
Es común ver ofertas de clases de natación para lactantes. Sin embargo, los expertos aclaran su verdadero propósito:
- Antes del primer año de vida, estas lecciones no enseñan a nadar en el sentido estricto.
- El objetivo principal de estos cursos es enseñar al bebé a flotar en caso de que ocurra una caída accidental o una emergencia.
- Aunque son herramientas útiles de adaptación, no eliminan el riesgo ni deben generar una falsa sensación de seguridad.
Niños con necesidades especiales: Una evaluación individual
Para los menores con necesidades especiales, como aquellos que se encuentran dentro del espectro autista u otras condiciones pediátricas, el criterio de los 4 años puede variar.
En estos casos, el momento para aprender a nadar dependerá de una evaluación individual de su neurodesarrollo y destrezas motoras. Tan pronto como el niño cuente con las capacidades requeridas, se debe iniciar el proceso para brindarle esta herramienta vital de protección.
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La regla de oro: La supervisión nunca se sustituye
Una de las advertencias más importantes de la Dra. Nerian Ortiz es que las lecciones de natación, sin importar la edad o el nivel de destreza del menor, jamás reemplazan el cuidado de un adulto.
«Esto no sustituye una supervisión al alcance de la mano. Un adulto responsable debe estar a cargo de nuestros niños siempre que haya agua alrededor”. – Dra. Nerian Ortiz
¿Cómo elegir las clases de natación adecuadas?
Para que el proceso sea efectivo y duradero, la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría aconseja a los padres tener en cuenta los siguientes puntos al buscar una escuela de natación:
- Sitios confiables: Buscar instituciones con trayectoria y medidas de seguridad visibles.
- Instructores certificados: Asegurarse de que los maestros estén debidamente capacitados en natación infantil y reanimación.
- Continuidad: No llevar al niño a una sola clase. Es indispensable darle constancia al proceso para que desarrolle lo que se conoce como «competencia del agua».
“Siempre que nuestro niño esté listo, hagamos de las clases de natación una prioridad para que un niño más no sea parte de las estadísticas de ahogamiento”.

