Cuando hago esta pregunta no me refiero al coeficiente de inteligencia (IQ), ese que mide elementos como el poder resolver problemas, el pensamiento lógico, la memoria y la comprensión. Se supone que uno nace ya con un coeficiente de inteligencia, pero este puede desarrollarse o no dependiendo de circunstancias de vida. Pero esa medida de inteligencia se mantiene más o menos estable.
Antes se pensaba que el IQ o capacidad intelectual, determinaba nuestro éxito en la vida. Hoy se sabe que hay muchos otros niveles de inteligencia que son tan o más importantes que la que mide un IQ. Y con esas no nacemos, sino que las desarrollamos a través de la vida. Y para mí, la más importante de todas, es la inteligencia emocional. Esta no solamente te puede ayudar a alcanzar mayor éxito en la vida, sino también a hacerte más feliz.
Quiero darles un ejemplo de algo que me ocurrió esta semana. Estacioné en una de las calles del centro de Caguas luego de dejar a mami en una oficina médica. En esas calles hay parquímetros así que saqué mi “wallet” de la cartera para pagar por dos horas. Pero no me percaté que dejé el “wallet” encima del carro. Me fui, estuve con mami un par de horas en el médico y regresé a buscar mi vehículo para después recogerla. Me encontré una nota en el parabrisas que decía: “Comunícate con Bambina”. No incluía el número de teléfono. Pensé que podía ser un negocio cerca, pero busqué y no vi nada. Pensé que alguien tal vez me había chocado el carro y quería que me comunicara para ir a hacer una querella. Pero el carro estaba perfecto. Así es que asumí que se habían equivocado y que la nota no era para mí.
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No fue hasta que llegué a dejar a mami en su casa en Santurce que me percaté de que el “wallet” no estaba en la cartera y ahí caí en cuenta. Hice una búsqueda en Google y encontré que Bambina es una pizzería restaurante en el centro de Caguas, muy cerca de donde había estacionado. Llamé y el joven que me contestó me dijo, “Ah, usted es la del ‘wallet’. Uno de los muchachos lo encontró encima de su carro y la tenemos aquí. Pase cuando quiera a buscarlo.”
Al otro día fui y lo busqué. Nunca supe quién lo había encontrado, pero sé que ese “muchacho” tiene inteligencia emocional, porque una de las características principales de ese tipo de inteligencia es la empatía, la capacidad de identificarse con las necesidades o el dolor de otros, e intentar hacer algo al respecto.
Otra característica de la inteligencia emocional es saber reconocer tus emociones, entender lo que estás sintiendo y porqué, y aprender a respirar y detenerte antes de reaccionar. Y eso es algo que se puede desarrollar practicando el “mindfulness” o viviendo en el momento e identificando cuando algo o alguien nos saca de nuestro centro.
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La inteligencia emocional se define también por la capacidad de validar a otros. Aunque nunca supe quién encontró mi “wallet”, cuando fui a buscarlo le dejé dos libros dedicados, uno para la persona que lo encontró y otro para el gerente del restaurante quien amablemente se comunicó conmigo en un momento dado esa tarde. Ellos posiblemente no saben quien soy, ni sé si tampoco agradecerán el gesto, pero no importa, quería de alguna forma dejarles saber que significó mucho para mí. Y ya hice planes con un amigo para ir a comer en el lugar pronto. Necesitamos dejar de suponer que la gente sabe que lo que hacen nos importa, tenemos que hacérselo saber.
Y, por último, inteligencia emocional incluye aceptar críticas sin tomarlas personales, especialmente cuando vienen de quienes nos aman y valoran. Claro, siempre y cuando sean ofrecidas de forma empática. En vez de ponernos a la defensiva, enfrentemos la crítica con curiosidad y deseo de crecer y aprender.
Te deseo muchos momentos de inteligencia emocional y de mayor autoconocimiento…

