Recibir un diagnóstico de cáncer cambia la vida en cuestión de segundos. Las dudas, el miedo y la incertidumbre suelen aparecer desde el primer momento. Sin embargo, además del tratamiento médico, existe un elemento que puede marcar una gran diferencia en el proceso: la experiencia del paciente, construida a partir de una comunicación clara, empatía y un acompañamiento constante.
La experiencia del paciente comienza con la comunicación
Durante su conferencia «Tu rol importa más de lo que imaginas en la experiencia del paciente», el Dr. Joel López, hematólogo oncólogo y presidente de la Asociación de Hematología y Oncología Médica de Puerto Rico, destacó que el primer reto tras un diagnóstico de cáncer es ayudar a la persona a enfrentar la incertidumbre que acompaña la noticia.
«Cuando hablamos de los pacientes con cáncer, ciertamente cuando te diagnostican con cáncer tienes una incertidumbre, hay unas preguntas, hay unas dudas. Así que el rol, tanto de la parte clínica o médica como de los cuidadores, del personal que está alrededor, es precisamente apaciguar ese tipo de dudas, ese tipo de incertidumbre, y darle al paciente una certeza de que vamos por un camino hacia su recuperación», explicó el especialista en entrevista con BeHealth.
Cada conversación, añadió, debe transmitir confianza y permitir que la persona comprenda lo que ocurre durante su tratamiento oncológico.
Informar también es una forma de cuidar
Para el especialista, la comunicación médico-paciente no solo consiste en entregar información, sino en lograr que la persona se sienta parte activa de su proceso de atención.
«El paciente debe sentir que está en control sobre su condición, y que su equipo médico también está en control sobre su condición y que tiene comunicación con el médico», afirmó.
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Asimismo, resaltó la importancia de explicar los conceptos médicos con un lenguaje comprensible. «La comunicación y el tener estrategias de cómo explicarle al paciente términos que no necesariamente son tan simples es una estrategia precisamente para educar al paciente sobre su condición y que sienta que entiende lo que están haciendo con él».
Más allá del diagnóstico, siempre hay una persona
Uno de los mensajes centrales de la conferencia fue recordar que un paciente con cáncer no debe reducirse a su enfermedad. Detrás de cada diagnóstico existen proyectos, afectos, metas y una historia de vida que merece ser reconocida.
«Un paciente sigue siendo un paciente. O sea, un paciente no es un diagnóstico; José sigue siendo José y Pedro sigue siendo Pedro. Así que es importante saber que los pacientes siguen siendo personas que disfrutan ciertas cosas, que tienen familia, que tienen cosas que les gustan, que tienen cosas que quieren hacer y que tienen ciertas metas», expresó el Dr. López.
El especialista también invitó a cambiar la forma en que se percibe el cáncer, recordando que el diagnóstico no define a la persona ni representa automáticamente una sentencia definitiva.
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«Desde que nos diagnosticaron un cáncer, ese paciente ya es un sobreviviente. Cada día que pasa ese paciente con nosotros es un día de sobrevida. Nuestra meta al final del día con los tratamientos que tenemos es precisamente que el paciente viva, y que viva bien».
El acompañamiento fortalece la calidad de vida
Además del equipo médico, el acompañamiento familiar y el apoyo de amigos, vecinos y cuidadores desempeñan un papel fundamental en la calidad de vida de quienes atraviesan un tratamiento oncológico.
«Ese acompañamiento es esencial. No solo de familiares, sino del equipo médico, del personal de la oficina que está con él día a día, de vecinos y amigos. Sentir que tengo un grupo de gente alrededor mío forma parte de ese equipo tratante y definitivamente sabemos que le da una mejor calidad de vida y hace que ese paciente se sienta mucho mejor», concluyó.

