La nutrición cumple un factor fundamental en la calidad de vida de las personas. Cuando existe una carencia de nutrición o mal alimentación se pueden desarrollar ciertas enfermedades e incluso en quienes ya padecen de condiciones crónicas deteriorar su salud.
La dermatitis atópica es una condición cutánea que necesita de cuidados especiales para evitar brotes y mantener una buena calidad de vida, por ello, la Dra. Diana Avilés, nutricionista, compartió en el 5° Simposio Nacional para Pacientes con Dermatitis Atópica realizado por FUNDAPSO en Bogotá, Colombia los aspectos claves de los alimentos, alergias y realidades de esta condición..
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“Por encima de cualquier diagnóstico, lo primero es la alimentación adecuada. En el caso de la nutrición, cuando los pacientes con dermatitis atópica llegan a consulta, el objetivo es no ver al paciente como un diagnóstico sino como una persona”, comentó.
Asimismo, indicó que en el momento que se realiza el diagnostico a los pacientes, se deben valorar aspectos como: edad, sexo, cómo esta su ciclo de vida actual, su actividad física, el tipo de trabajo que tiene y, así, poder tomar decisiones integrales para unificar eso en el manejo de su condición.
Requerimientos de alimentación
De acuerdo con la Dra. Avilés, ante cualquier diagnóstico es fundamental resaltar que siempre van haber unos requerimientos de alimentación que los pacientes deben cumplir, entre ellos:
- Alimentación completa: en este caso, no le debe faltar ningún nutriente. No se puede culpar a los nutrientes de lo que está pasando y deben estar administrados en la cantidad adecuada.
- Alimentación suficiente: la nutrición debe ser de acuerdo a cada paciente, su actividad física, edad y demás requerimientos.
- Alimentación variada: en este caso no quiere decir que porque la persona tiene cierta condición, la comida debe ser monocromática, pálida o sin sabor. La alimentación es una experiencia de los sentidos.
- Alimentación higiénica: desde el momento que llega a las manos de una persona, debe ser bien elegida, escogida en un sitio de confianza, bien lavada y manipulada adecuadamente.
Riesgos nutricionales
“Se debe tener en cuenta que los pacientes con dermatitis atópica pueden tener ciertos riesgos ante una mala alimentación, en especial los niños pueden reflejar un riesgo nutricional”, añadió.
Los pacientes en muchas ocasiones por atender a comentarios externos, redes sociales y falta de información profesional, pueden dejar a un lado alimentos que les va a causar un desbalance nutricional. Ahora bien, cuando esto sucede en los niños se puede evidenciar:
- Riesgos físicos
- Impacto en el desarrollo cerebral y el aprendizaje
- Vulnerabilidad inmunológica
- Riesgos sociales y económicos
“En el caso de los niños que están en etapa de crecimiento, se debe vigilar muy bien la alimentación porque cualquier ajuste que se realice va a repercutir en el desarrollo físico, intelectual, alteración del sistema inmune, impacto en su entorno y su interacción social”, explicó”.
Cabe aclarar que, las dietas innecesarias y restrictivas pueden llevar a diferencias nutricionales especialmente en los menores, no es correcto experimentar quitando alimentos porque se puede ver reflejado negativamente en su piel.
Pruebas para alergias
“El propósito es cuidar el eje intestino-piel. Las decisiones siempre se deben tomar basadas en la evidencia científica. Con una correcta alimentación se puede cuidar la piel desde el intestino”, expresó.
En cuanto a las pruebas que existen para la detección de alergias, la nutricionista detalló que, “hay estudios que nos dicen que la dermatitis atópica de moderada a severa aumenta el riesgo de alergias. Es fundamental hacer seguimiento sí tenemos la sospecha de algún alimento y verificar si es algo más que nos está afectando los síntomas en la piel”.
Para detectar una alergia existen las siguientes pruebas:
- Prueba cutánea (prick test): se coloca una gota de alimento sospechosa en la piel (brazo o espalda). Además, se hace una pequeña punción.
- Análisis de sangre (IgE específica): en este caso se miden los niveles de anticuerpos IgE frente alimentos específicos. No siempre se confirma la alergia, pero ayuda a orientar el diagnóstico.
- Prueba de provocación oral: se administra un alimento sospechoso en cantidades crecientes bajo supervisión médica, es la prueba más precisa pero con riesgo de reacción grave.
- Dieta de eliminación: se retiran alimentos sospechosos por dos semanas y se reducen uno a uno. No se recomienda si hubo reacciones graves previas.
“Es importante limitar el consumo de alimentos procesados, ricos en azúcares añadidos, grasas trans y aditivos artificiales. Estos productos pueden provocar inflamación en el cuerpo y afectar negativamente la salud intestinal, impactando la dermatitis atópica”, concluyó.
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