Químico en el agua potable de EE.UU. impacta la salud de recién nacidos

Una investigación liderada por científicos de la Universidad de Columbia la presencia de altas dosis de un químico en el agua potable de EE.UU. Se trata del arsénico, que al ser consumido por embarazadas, puede afectar negativamente la salud de los bebés desde su etapa prenatal.

El estudio, publicado en la revista médica JAMA Network Open, analizó datos de casi 14,000 embarazos en 35 sitios participantes del programa de los Institutos Nacionales de Salud sobre influencias ambientales en la salud infantil.

Los investigadores encontraron que incluso niveles bajos de este químico en el agua potable de EE.UU., (por debajo del estándar federal actual de 10 microgramos por litro), están asociados con un mayor riesgo de nacimiento prematuro, bajo peso al nacer y bebés más pequeños de lo esperado para su edad gestacional.

Una señal de alerta para la salud pública

«Estos resultados son preocupantes, ya que el bajo peso al nacer y los nacimientos prematuros son predictores importantes de mortalidad y morbilidad infantil a lo largo de la vida», señalaron los autores del estudio.

El profesor Vasilis Vasiliou, presidente del Departamento de Ciencias de la Salud Ambiental de la Escuela de Salud Pública de Yale, explicó que la toxicidad del arsénico durante el embarazo puede tener múltiples efectos en la salud materna, incluyendo estrés oxidativo, alteraciones epigenéticas, toxicidad placentaria, desregulación inmunológica e interferencia hormonal.

«Durante el embarazo, ningún nivel de exposición parece verdaderamente seguro», afirmó Vasiliou. “Estos mecanismos están estrechamente relacionados con los problemas observados en los recién nacidos”.

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Un problema que afecta a distintas comunidades

El estudio mostró que los efectos adversos del arsénico en el agua potable se observan en diversos grupos raciales y étnicos, aunque fueron más pronunciados en padres blancos, negros e hispanos/latinos.

El suelo y las rocas liberan arsénico de forma natural hacia las aguas subterráneas, lo que representa un riesgo particular en regiones como el sureste de Estados Unidos, Nueva Inglaterra, Minnesota y otras zonas con niveles naturalmente elevados de este contaminante.

A esto se suman actividades humanas como la minería, la agricultura y ciertos procesos industriales, que pueden aumentar aún más las concentraciones.

Hacia regulaciones más estrictas

Ante estos hallazgos, algunos estados como Nueva Jersey y New Hampshire han adoptado límites más estrictos para el arsénico en el agua potable, fijando un máximo de 5 microgramos por litro.

Los investigadores hicieron un llamado a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) a reconsiderar el límite federal actual y establecer regulaciones más estrictas para proteger especialmente a poblaciones vulnerables, como las mujeres embarazadas y los recién nacidos.

Asimismo, se instó a los gobiernos locales a invertir en tecnologías de tratamiento como la coagulación, la adsorción y el intercambio iónico, que permitan reducir los niveles de arsénico en el agua.

«Pequeñas reducciones en un contaminante pueden generar mejoras significativas en la salud cuando se aplican de forma generalizada», concluyó Vasiliou.

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