Yo te acompaño

Desde hace varios años soy parte del equipo del grupo quiropráctico compuesto por el matrimonio de los doctores Jorge Díaz y Glenda Velázquez. Este año, como parte de la celebración de su aniversario número 23, ofrecí una charla a los pacientes sobre manejo del estrés. Entre los temas estaba el de la necesidad de diferenciar cuando podemos ayudar, y cuando necesitamos ofrecer ayuda, retirarnos, y dejar que cada persona tome responsabilidad por lo que le toque. Es aprender a soltar y entender que no podemos resolvérselo todo a todo el mundo, y que el intentar hacerlo siempre nos va a robar paz y energía.

El Dr. Díaz aportó en ese momento algo que creo nos puede ayudar a todos a entender que no tenemos que cargar con el mundo sobre nuestros hombros. Mencionó que una de sus palabras favoritas es el “acompañamiento”, y que, de hecho, era algo que habían incluido en la descripción de su propósito como grupo. El mismo lee: “Acompañar y servir a todas las personas en sus procesos de vida, con amor incondicional y en verdad absoluta”. En ningún momento se habla de corregir problemas de la espalda, porque en este grupo estamos claros que la salud de la espina depende muchos otros elementos que van más allá del físico o el neurológico.

Lee: Me cerraron la panadería

La aportación de Jorge me dejó pensando en la palabra “acompañamiento”. Desde la perspectiva sicológica lo podemos definir como el acto de estar presentes con la persona que necesita apoyo en algún momento, sin juicio, y sin saltar a querer resolverle la vida. Acompañar, entonces a alguien que está en un momento vulnerable en su vida, quiere decir entonces hacerlos sentir valorados, escuchados y apreciados. Hacerlo sin intervenir es definitivamente un arte. Confieso que a mí a veces se me hace difícil porque tiendo a querer ofrecer soluciones. Claro, ahora he comprendido que el ofrecer alternativas a otros no es negativo, lo que puede ser negativo es esperar que sigan lo que tú sugieres o llevarte el asunto contigo de forma que te cargue y te robe energía. Agraciadamente, he aprendido a trabajar con esos dos elementos.

Me encontré con información bien interesante acerca del Dr. Alan Wolfelt, director y fundador del “Center for Loss and Life Transition” (Centro para la pérdida y la transición de vida”) www.centerforloss.com. Su filosofía se basa en no querer “curar” al que sufre una pérdida, la que sea, sino a limitarnos a acompañar. Aquí comparto algunos de los que considero sus puntos más importantes:

  • “El acompañar se trata de estar presente en el dolor de otra persona; no se trata de quitar el dolor”.
  • “El acompañar consiste en ir al desierto del alma con otro ser humano; no consiste en pensar que eres responsable de encontrar la salida”.
  • “El acompañar consiste en dar testimonio de las luchas de los demás; no de juzgar o dirigir estas luchas”.
  • “El acompañar se trata de escuchar con el corazón; no se trata de analizar con la cabeza”.
  • “El acompañar se trata de caminar al lado; no se trata de liderar o ser guiado”.
  • “El acompañar significa descubrir los dones del sagrado silencio; no significa llenar cada momento con palabras”.
  • “El acompañar a los afligidos se trata de estar quieto; no se trata de un movimiento frenético hacia adelante”.
  • “El acompañar se trata de respetar el desorden y la confusión; no se trata de imponer orden y lógica”.
  • “El acompañar se trata de aprender de los demás; no se trata de enseñarles.
  • “El acompañar tiene que ver con la curiosidad; no con la experiencia”.

Desde hoy me comprometo más que nunca a seguir “acompañando” y procurando aliviar el sufrimiento de otros, pero siempre buscando evitar hacerme responsable por su sanación o salvación. Espero que ustedes me acompañen en esta misión.

Lee: Entre decir poco o demasiado…

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Comenta

spot_img

Articulos relacionados

Las más Recientes