Culminar la secundaria e iniciar la transición a la universidad es un momento cargado de emociones y retos para cualquier estudiante. Sin embargo, para quienes conviven con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) o trastornos del aprendizaje, este proceso puede ser especialmente desafiante, afectando no solo al joven, sino también a su entorno familiar.
En el entorno universitario, la mayoría de las responsabilidades recaen directamente en el estudiante. Aunque durante la secundaria los padres o cuidadores puedan acompañar y gestionar varios aspectos, en esta nueva etapa es clave fomentar la autonomía, incluso si eso implica permitir que el joven cometa errores y aprenda de ellos.
Fomentar la independencia
Algunas habilidades que conviene reforzar para una mejor adaptación incluyen tareas y decisiones que debe tomar y hacer por si solo, como:
- Acostarse a una hora razonable.
- Despertar y levantarse a tiempo sin ayuda.
- Llegar a clases por sus propios medios y cumplir horarios.
- Llevar un registro de tareas realizadas y pendientes.
- Planificar un horario de estudio.
- Gestionar y cumplir con la toma de medicamentos (si aplica).
- Tomar decisiones alimentarias saludables.
Si el estudiante planea vivir solo o con compañeros, es importante comenzar con anticipación a practicar otras destrezas como limpieza, lavado de ropa, planificación y organización de la casa, así como habilidades prácticas para la vida diaria (por ejemplo, cambiar un neumático o hacer reparaciones simples).
Acceso a apoyos universitarios
Muchas universidades cuentan con oficinas de adaptaciones para estudiantes con necesidades específicas. Es importante hablar con el joven sobre los apoyos que puede solicitar y cómo acceder a ellos, para que su tiempo en la universidad sea más productivo y satisfactorio.
También es recomendable enseñarle a comunicar abiertamente su condición a docentes y personal académico, explicando qué necesidades puede tener y en qué áreas podría requerir apoyo. Esto favorece la comprensión y fortalece la relación entre profesor y estudiante.
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Normalizar las dificultades
Es fundamental explicar a los jóvenes con TDAH que enfrentar problemas académicos durante el periodo de transición a la universidad no es sinónimo de fracaso personal y que cualquier estudiante, con o sin TDAH, puede atravesar momentos difíciles.
Lo importante es buscar soluciones y alternativas sin caer en frustración o desmotivación. La adaptación al ritmo universitario puede llevar tiempo, por lo que es clave invitarlo a compartir sus experiencias con honestidad y sin temor a ser juzgado.
Sé un ancla para el joven adulto
Aunque es necesario dar espacio para que el estudiante experimente su independencia, el hogar debe seguir siendo un lugar seguro y familiar. Algunas recomendaciones para los padres o cuidadores son:
- Evitar hacer cambios importantes en casa sin consultarlo.
- Mantenerlo informado sobre acontecimientos relevantes en la familia, incluso si parecen difíciles de comunicar.
- Interesarse por su vida universitaria más allá de sus calificaciones: preguntarle por sus amigos, profesores o actividades.
- No centrar todas las conversaciones en su rendimiento académico para evitar que se sienta presionado.
- Ofrecer consejo solo cuando él o ella lo solicite, fomentando así su capacidad de tomar decisiones propias.
El acompañamiento afectivo, la comunicación abierta y la preparación práctica antes de la transición pueden marcar una gran diferencia en la forma en que un adolescente con TDAH vive su experiencia universitaria.
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