“Puerto Rico es otra cosa”: Con esta frase llena de orgullo, Emily Martínez Millán, presidenta del capítulo caribeño de la Asociación Americana de Enfermeras de Nefrología (ANNA), resume el impacto que ha tenido esta organización en la isla. Con más de 23 años de experiencia en el cuidado de pacientes renales, Martínez habló con BeHealth sobre la misión de ANNA, los retos que enfrentan los profesionales y los avances que han transformado la atención en nefrología.
Martínez asegura que la misión de ANNA es clara: “Llevar una educación a cada uno de los profesionales de la enfermería que sea de alta calidad, de un buen estándar”. Para ella, el conocimiento actualizado es la mejor herramienta para cuidar a quienes viven con enfermedad renal.
“Todos los días hay avances en medicina, y nosotros también tenemos que mantenernos al día para ofrecer el mejor cuidado posible”, comentó.
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Recientemente, ANNA Caribe celebró una jornada educativa que reunió a más de 100 profesionales de la salud. Allí, la colaboración con la Sociedad Puertorriqueña de Nefrología marcó un hito. “Fue una experiencia extraordinaria, donde logramos unir a enfermería y nefrólogos en un mismo espacio”, relató Martínez. Esta alianza, según dijo, refuerza la calidad de la atención a los pacientes y demuestra el compromiso de la comunidad médica y de enfermería en Puerto Rico.
El peso de la prevención y la realidad de la diabetes
Para Martínez, la prevención es el gran reto. Explica que entre ocho y nueve de cada diez personas podrían tener algún grado de enfermedad renal sin saberlo.
“Nuestra población es bien marcada alta en lo que son pacientes renales, y necesitamos enfocarnos más en la prevención”, enfatizó.
Identificar a tiempo a los pacientes puede evitar que lleguen de forma inesperada a una diálisis. “Lo ideal es prolongar la vida del riñón, y si es necesario, que la persona llegue a un trasplante en mejores condiciones”, señaló.
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La dieta típica en la isla es un factor de riesgo. “Nuestra dieta es alta en almidón y azúcares, y al ser tan prevalente la diabetes, también tenemos más pacientes renales”, explicó. Actualmente, el 90% de los casos de diálisis están vinculados a la diabetes tipo 2, mientras que hace dos décadas predominaban los diagnósticos hereditarios.
“Cuando comencé veía pocos pacientes diabéticos. Ahora la gran mayoría llega por esa condición”, advirtió Martínez.
Crecimiento profesional y legado de liderazgo
Además de su labor en la prevención, ANNA ofrece espacios de crecimiento para sus miembros. Los profesionales pueden acceder a actividades educativas con descuentos, a una revista trimestral y a recursos digitales que permiten refrescar conocimientos y acumular horas de contacto.
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“Cada miembro aporta algo importante a nuestro capítulo. Entre más seamos, más podemos crecer”, afirmó.
En cuanto a su legado como presidenta, Martínez tiene un mensaje claro: cuidar a quienes cuidan. “Nosotros como profesionales de la enfermería damos el 110% a los pacientes, pero a veces nos olvidamos de nosotros mismos. Mi meta ha sido enfatizar que debemos cuidarnos para poder cuidar”, dijo.
Ese enfoque se tradujo en iniciativas como un 5K realizado en 2024 junto a la Fundación Puertorriqueña del Riñón, que promovió el autocuidado entre profesionales y pacientes.
Al cerrar la conversación, Martínez dejó un mensaje de esperanza para quienes enfrentan un diagnóstico renal: “Hay muchos profesionales aquí para ayudarles y brindarles esperanza. No están solos. Contarán con un equipo interdisciplinario que atenderá sus necesidades para que reciban el mejor cuidado posible”.
Su liderazgo al frente de ANNA Caribe confirma que la enfermería nefrológica en Puerto Rico va más allá de la técnica: se trata de acompañar, prevenir y transformar vidas con humanidad y conocimiento.

