Tras el reciente anuncio del presidente de Estados Unidos Donald Trump y del Departamento de Salud de los Estados Unidos sobre un supuesto vínculo entre el consumo de acetaminofén durante la etapa de embarazo y el desarrollo del autismo, diversos médicos de Puerto Rico y el mundo reaccionaron ante la controversia.
Para comprender mejor qué hay detrás de estas declaraciones y qué dice realmente la evidencia científica, BeHealth conversó con la doctora Joanibel Reyes Maysonet, psiquiatra de niños y adolescentes y especializada en autismo.
“Fue un momento donde nos quedamos un poco confundidos de saber qué era lo que estaba pasando y fue un poco frustrante escuchar estas conclusiones que son o blanco o negro, y esto en la ciencia no funciona”, expresó la especialista.
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La doctora Reyes recordó que el diagnóstico de autismo, históricamente, ha tenido múltiples interpretaciones. “El diagnóstico de autismo inicialmente estuvo dentro del diagnóstico de esquizofrenia para el año 1911”, mencionó, subrayando cómo la comprensión de la condición ha evolucionado con el paso del tiempo.
Reyes explicó que el acetaminofén es el único medicamento recomendado para uso durante el embarazo con el fin de manejar los dolores que pueden presentar las mujeres, tales como migraña o malestares musculares, aclarando que siempre debe emplearse bajo supervisión médica.
“No es tan fácil decir ‘no lo tomes’, porque es una aseveración muy generalizada. El no controlar una fiebre durante el embarazo puede traer graves complicaciones para el bebé, como defectos cardíacos congénitos o incluso pérdidas del embarazo”, señaló.
Comunidades antivacunas
Sobre las opiniones de las comunidades antivacunas, la especialista fue enfática:
“No hay estadísticas altas de autismo en estas comunidades porque sencillamente no acuden al médico, no se reportan y no hay manera de tener estos datos”, indicó.
Además, aclaró que estas comunidades presentan altos índices de enfermedades prevenibles y mortalidad infantil.
La doctora insistió en la importancia de basar las conversaciones en evidencia científica. “Existen estudios con la participación de 2.5 millones de personas en los que no se encontró ninguna asociación entre el acetaminofén y el autismo”, afirmó.
La desinformación, agregó, solo genera confusión, culpa y ansiedad entre padres y madres, especialmente en mujeres embarazadas que dependen de este medicamento para aliviar síntomas.
En cuanto a las vacunas, Reyes desmintió que contengan mercurio o aluminio desde 1999.
“La realidad es que múltiples estudios han determinado que la manera en que las vacunas son más efectivas y seguras es cuando se aplican juntas. Las guías pediátricas se basan en años de investigación y consenso de expertos”, explicó.
Finalmente, la especialista destacó que una intervención temprana puede marcar la diferencia en la calidad de vida e independencia de las personas autistas. Desde su práctica, ha visto cómo muchos niños mejoran sus síntomas hacia la adolescencia y cómo los padres actuales buscan orientación e información oportuna.
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