Médico primario clave en la detección de alopecia y otras causas de pérdida de pelo

La alopecia areata puede iniciar con la pérdida de pelo desde una manera leve hasta formar grandes parches redondos sin pelo, que en algunos casos se unen hasta dejar a la persona completamente sin cabello.

“Es algo más allá de un factor estético; es una condición autoinmune que afecta los folículos capilares y puede llevar a la pérdida total del cabello”, explicó el dr. Luis Ortiz Espinosa, presidente de la Fundación Piel Puerto Rico.

“Es una enfermedad que en muchos casos puede estar asociada a otras condiciones como problemas de tiroides, diabetes, vitíligo o lupus”, añadió.

Según el especialista, hay unas células que producen moléculas que destruyen los folículos capilares, haciendo que no funcionen correctamente.

Causas más comunes de la pérdida de cabello

Entre las causas más frecuentes se encuentra la alopecia androgénica o genética, que puede presentarse tanto en hombres como en mujeres.

“Sabemos que el 50 % de la población, hombres o mujeres, a los 50 años puede iniciar con pérdida de pelo. Es un patrón hereditario, no una enfermedad, y para ello existen tratamientos o trasplantes”, señaló el especialista.

El estrés también puede provocar caída temporal del cabello, como ocurre tras una operación, un parto o eventos de gran tensión emocional. “En estos casos, la caída suele revertirse sola o mejora con apoyo médico con el paso del tiempo”, explicó Ortiz Espinosa.

Lee ahora: Más allá del tratamiento: Paciencia y disciplina para la alopecia 

Detección temprana: la clave del éxito

En la mayoría de los casos, la alopecia areata es detectada inicialmente por peluqueros, familiares o amigos, al notar pequeños parches sin cabello.

“Un signo muy claro es una zona completamente blanca rodeada de cabello normal. Entre más temprano se detecte, más fácil es de tratar”, puntualizó.

El especialista destacó que, cuando la pérdida de pelo se aborda a tiempo, es posible iniciar tratamiento localizado y evitar que el cuadro avance, lo que favorece al paciente en su bienestar mental, ya que a nivel emocional también es más fácil enfrentar una pequeña lesión que una pérdida más extensa.

Tratamientos disponibles

El manejo médico depende del tipo y la extensión de la alopecia. Generalmente se inicia con tratamientos tópicos, ya sean, cremas, ungüentos o lociones, y en casos más agresivos, se aplican inyecciones con esteroides o cortisona en la zona afectada.

También pueden utilizarse champús o jabones medicados, inyecciones intramusculares en casos severos, o terapias con luz ultravioleta y láser.

“Recientemente, los biológicos (por inyección u orales) han demostrado ser eficaces. Estos impiden que se liberen las sustancias que provocan la inflamación y la caída del cabello, ofreciendo menos efectos secundarios a largo plazo”, agregó.

El valor del diagnóstico y la paciencia

Un buen tratamiento comienza con un diagnóstico acertado. Por eso es fundamental que el médico primario tenga las herramientas necesarias para identificar las condiciones de la piel e iniciar el manejo adecuado mientras el paciente llega al dermatólogo”, subrayó el especialista.

Finalmente, invitó a los pacientes a mantener la paciencia, ya que los resultados pueden tardar entre tres y seis meses, y recomendó buscar apoyo emocional para sobrellevar el impacto psicológico que puede generar la pérdida de cabello.

“A los médicos primarios les recordamos no subestimar la caída del pelo. Es una oportunidad de ayudar al paciente y canalizarlo a tiempo con un especialista”, concluyó.

Lee más: Alopecia en niños y adolescentes: lo que debes saber

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