La artritis psoriásica (APs) es una enfermedad autoinmune que afecta tanto la piel como las articulaciones, presente en hasta el 30 % de las personas con psoriasis. Muchas veces se esconde bajo la apariencia de “dolores comunes” o molestias articulares pasajeras, pero en realidad provoca inflamación persistente que puede generar dolor, rigidez y daño articular. Si bien el tratamiento médico es la base para controlar la enfermedad, la alimentación puede ser una herramienta poderosa para reducir la inflamación y mejorar los síntomas.
La evidencia científica respalda que un patrón de alimentación antiinflamatorio, como la dieta mediterránea, puede disminuir la actividad de la APs y mejorar tanto la piel como las articulaciones.
Recomendaciones clave
- Este enfoque prioriza alimentos frescos y ricos en antioxidantes, grasas saludables y fibra, mientras limita los productos ultraprocesados y proinflamatorios.
- Incorporar pescados grasos como salmón, sardinas o macarela al menos dos veces por semana aporta ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA) que modulan la respuesta inflamatoria.
- Reemplazar mantequilla y aceites vegetales refinados por aceite de oliva extra virgen proporciona grasas monoinsaturadas que protegen las células y reducen marcadores inflamatorios.
- Llenar la mitad del plato con vegetales de colores —ya sean frescos, cocidos o congelados— garantiza un alto aporte de antioxidantes como vitamina C, betacarotenos y polifenoles, que ayudan a combatir el estrés oxidativo vinculado a la progresión de la enfermedad.
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Consumo de productos integrales
Los granos enteros como arroz integral, quinoa, avena y pan 100 % integral ofrecen fibra que favorece la salud intestinal. Esto es relevante porque un microbioma equilibrado puede influir positivamente en la inflamación sistémica, según investigaciones recientes en reumatología.
Además, reducir el consumo de carnes rojas procesadas, azúcares añadidos y alimentos fritos contribuye a evitar picos inflamatorios que exacerban el dolor y los brotes cutáneos.
¿Puedes consumir suplementos?
En algunos casos, y siempre bajo supervisión médica, ciertos suplementos pueden ser un apoyo nutricional extra.
El omega-3 en forma de cápsulas (2-3 g diarios) puede ser útil cuando la ingesta de pescado es baja. Mantener niveles óptimos de vitamina D, frecuente en déficit en personas con APs, es clave para la salud ósea e inmunológica. Asimismo, la cúrcuma ha mostrado propiedades antiinflamatorias moderadas en estudios clínicos.
¡Un aliado en el tratamiento!
La alimentación no cura la artritis psoriásica, pero puede convertirse en un pilar para mejorar el bienestar diario, disminuir el dolor y complementar el tratamiento médico. Apostar por un patrón de comida antiinflamatorio no es una dieta temporal, sino un cambio de hábitos que protege tus articulaciones y tu piel a largo plazo.
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