De acuerdo al Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel, la artritis psoriásica se presenta como una afección inflamatoria progresiva de las articulaciones y los lugares donde los tendones y los ligamentos se unen a los huesos (entesis).
Esta es una enfermedad que ocurre cuando el sistema inmunitario, por razones desconocidas, se vuelve hiperactivo y provoca inflamación, lo cual produce dolor e hinchazón. Hasta el momento es una condición que no tiene cura, sin embargo, se pueden emplear diferentes estrategias para reducir el riesgo y controlar mejor la sintomatología.
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Cabe aclarar que, las personas que padecen de artritis psoriásica por lo general ya presentaban psoriasis, siendo este el factor de riesgo más claro. En promedio, es una enfermedad que se presenta entre 7 y 10 años después de la aparición de síntomas en la piel.
Estrategias para prevenir los brotes
En general, es difícil determinar el tiempo de cuando se va presentar un brote para poder evitar ciertos desencadenantes de la enfermedad. El plan de tratamiento que los pacientes siguen pueden reducir el riesgo y la gravedad de los brotes.
Es importante trabajar en la prevención de los brotes desde un principio, esto comienza por conocer y evitar los desencadenantes, incorporando hábitos saludables para cada paciente.
La artritis psoriásica suele presentar ciclos de síntomas activos que aparecen durante semanas, meses y luego remiten. Para la prevención de los brotes se pueden seguir las siguientes recomendaciones:
- No beber alcohol, ya que su consumo o su exceso, ha mostrado que pueden aparecer brotes de psoriasis con mayor gravedad y menor respuesta al tratamiento, Además puede causar estrés oxidativo e inflamación en las articulaciones.
- Evitar fumar, se ha evidenciado que su consumo reduce los resultados de los tratamientos con medicamentos biológicos.
- El estrés es un desencadenante en la enfermedad, presentar episodios de estrés extremo puede generar mucha tensión en las personas tanto mental cómo físico y aumentar el riesgo de padecer brotes.
- Realizar ejercicio puede ayudar a regular y mantener un peso saludable, además, reduce la inflamación.
- Cuidar la nutrición contribuye a reducir la inflamación, ya que existen alimentos que desencadenan esta condición y otros que ayudan para reducir la inflamación.
- Seguir al pie de la letra el tratamiento. Como no existe una cura los medicamentos recetados son fundamentales para el control de la enfermedad y reducir la hiperactividad del sistema inmunitario.
- No dormir lo suficiente, puede incrementar los síntomas de dolor. Se debe adoptar buenos hábitos de sueño para no tener complicaciones.
En ocasiones, los brotes requieren más que un autocontrol. Cuando los pacientes presentan brotes graves con frecuencia deben acudir a su reumatólogo para hacer un ajuste en la dosis del medicamento y poder examinar la gravedad de la situación.
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