La National Library of Medicine define la hernia discal como un trastorno de la columna vertebral caracterizado por el desplazamiento del núcleo pulposo a través del anillo fibroso, lo cual provoca compresión de estructuras neurales cercanas.
Una hernia de disco puede ocurrir en cualquier parte de la espina dorsal, frecuentemente ocurre en la región lumbar. Además, de acuerdo a la ubicación de la hernia el dolor puede provocar entumecimiento o debilidad en un brazo o en una pierna.
Las hernias discales ocurren con mayor frecuencia en los niveles L4-L5 Y L5-S1, mientras que la cervicales pueden producir síntomas radiculares y mieolopáticos.
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Factores de riesgo
Cuando las personas presentan un disco herniado con mayor frecuencia se debe a un desgaste natural gradual y relacionado con el envejecimiento denominado degeneración discal.
En la medida de que las personas van envejeciendo, los discos se vuelven más flexibles y más propensos a desgarrarse o romperse, incluso con una tensión o torsión menor. Sin embargo, existen algunos factores de riesgo que pueden desencadenar un problema de hernia discal, como:
- El peso: el exceso de peso causa estrés adicional en los discos de la región lumbar.
- La profesión: cuando las personas tienen un trabajo en el que su esfuerzo físico es exigente, son más propensos a presentar problemas en la espalda.
- La genética: en algunas ocasiones, existen personas que heredan la predisposición a tener una hernia de disco.
- Sedentarismo: el ejercicio regular puede ayudar a prevenir una lesión de hernia discal.
Síntomas
La gravedad de los síntomas dependen de la ubicación de la hernia discal, esta se puede presentar comúnmente en la zona lumbar, aunque también puede ocurrir en el cuello. Por lo general, las hernias de disco solo afectan un solo lado del cuerpo.
Los síntomas más frecuentes son:
- Entumecimiento u hormigueo
- Debilidad
- Dolor en brazos o piernas
Diagnóstico
En cuanto a su diagnóstico, este será dado por un profesional de la salud en el que se examinará la espalda para detectar la sensibilidad que tiene cada persona. Además, el experto puede realizar un examen neurológico para verificar los reflejos, la fuerza muscular, la capacidad para caminar y la capacidad para sentir toques ligeros , pinchazos o vibraciones.
En muchos casos cuando se presenta una hernia discal, el examen físico y los antecedentes médicos pueden ser suficientes para su diagnóstico. Sin embargo, se pueden requerir otro tipo de exámenes para determinar qué otros problemas en la columna están asociados, como:
- Radiografías
- Tomografía computarizada
- Resonancia magnética
- Mielografía
Tratamiento
Los tratamientos incluyen realizar cambios en las actividades del diario vivir para evitar movimientos que provocan dolor y tomar analgésicos. También, los tratamientos pueden variar de acuerdo a la situación de cada paciente.
Cuando las personas requieren de un tratamiento para una hernia discal pueden ser: medicamentos, terapias y en una etapa avanzada cuando los síntomas no mejoran con los tratamientos anteriores se puede requerir cirugía.
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