Envejecimiento saludable y activo: ¿Cómo lograrlo?

La longevidad o envejecimiento siempre ha sido un tema de interés, pero hoy en día no se trata solo de vivir más años, sino de hacerlo con calidad de vida. La Dra. Gabriela Cotto Pérez, médico en atención primaria con enfoque especial en prevención, compartió en entrevista con BeHealth algunas claves para alcanzar lo que ella llama “longevidad funcional o envejecimiento saludable y activo”: vivir más, con independencia, movilidad y bienestar.

“La longevidad es simplemente los años vividos. Pero la longevidad funcional son esos años vividos con autonomía, independencia y calidad de vida”, explicó la especialista.

El papel de la masa muscular y la nutrición

Uno de los pilares más importantes para un envejecimiento saludable y activo es la masa muscular. Según la doctora, “la masa muscular es vida, es el seguro de vida más importante y gratis que le puedes dar a tu cuerpo”. Mantener la fuerza no solo protege de caídas, también ayuda a preservar la densidad ósea, mejorar el metabolismo y garantizar la independencia de los adultos mayores.

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Para fortalecer el cuerpo, la nutrición juega un rol fundamental. Una dieta balanceada, con adecuada ingesta de proteínas, carbohidratos complejos y grasas saludables, puede marcar la diferencia.

“Una buena ingesta de proteína asegura masa muscular, mientras que los carbohidratos complejos aportan fibra y son cardioprotectores. Las grasas saludables, además de energía, promueven huesos fuertes y músculos sanos”, señaló la Dra. Cotto.

Ejercicio y prevención: claves para envejecer con salud

El ejercicio físico no solo es recomendable, sino indispensable para mantener la longevidad funcional. Caminatas diarias, ejercicios de fuerza con pesas ligeras o bandas elásticas, y actividades de coordinación como el tai chi o los estiramientos, aportan grandes beneficios.

“Dependiendo de la capacidad del paciente, es importante ir graduando los ejercicios, siempre incluyendo actividades de fuerza, resistencia y balance. De esta forma se asegura que la persona mantenga autonomía y confianza en su entorno”, resaltó la especialista.

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Además, la medicina preventiva se convierte en la primera línea de defensa en la vejez. Revisiones periódicas ayudan a detectar condiciones a tiempo, controlar enfermedades crónicas y evitar complicaciones mayores. “La prevención médica permite detectar problemas a tiempo, controlar condiciones y mejorar la calidad de vida”, recordó la doctora.

Hábitos saludables y bienestar emocional

Entre los principales enemigos de la longevidad funcional se encuentran el sedentarismo, la mala alimentación, el tabaquismo, el exceso de alcohol y el aislamiento social. La especialista enfatizó la importancia de cuidar también la salud emocional:

“La soledad juega un papel muy importante porque el bienestar emocional es crucial en esta etapa de los pacientes”.

Dormir bien, mantener una mente activa y fomentar las relaciones sociales son prácticas que influyen de manera positiva en el proceso de envejecimiento. Un buen descanso ayuda a reparar tejidos y fortalece el sistema inmunológico, mientras que una actitud positiva retrasa el deterioro cognitivo.

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La Dra. Cotto deja, además, un mensaje inspirador: “La clave está en moverse cada día, comer bien, cuidar de tu mente y mantener contacto con tu médico y tu comunidad. Envejecer bien es vivir más años, pero con plenitud y confianza”.

Además, también resalta que la longevidad funcional no depende únicamente del cuerpo, sino de un equilibrio entre salud física, mental y social.

¿Qué puedes hacer?

Adoptar rutinas sostenibles y realistas es clave para mantener ese equilibrio: desde elegir alimentos frescos y locales, hasta establecer horarios de descanso y actividad física que se adapten al ritmo de cada persona. Asimismo, promover espacios comunitarios donde los adultos mayores puedan compartir experiencias, aprender nuevas habilidades y mantenerse activos socialmente contribuye a fortalecer el sentido de propósito y pertenencia. En palabras de la especialista, alcanzar un envejecimiento saludable y activo implica cultivar hábitos que nutran tanto el cuerpo como la mente, y hacerlo con constancia, acompañamiento y alegría.

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